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Carta al Papa Francisco: acabemos con el trabajo infantil y la pobreza en Colombia

06/09/2017 07:52 CEST | Actualizado 06/09/2017 07:52 CEST
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Bruselas, 3 de septiembre de 2017

Santo Padre:

Aprovecho su viaje a Colombia, país famoso por su café, su cacao, su belleza natural y por su maravillosa gente, para rogarle que piense y medite que erradicar el trabajo infantil, la pobreza extrema y acelerar el desarrollo económico y social en Colombia, como en todas las regiones productoras de café, cacao y té del mundo, requiere de tan solo US$0.10.

El problema es que el actual modelo de negocio de esas tres muy exitosas industrias globales de las que dependen para su sustento, directa e indirectamente, más de 300 millones de personas en América Latina, África y Asia, la gran mayoría viviendo en la pobreza o en situación miserable, solamente puede ser llamado neocolonial, injusto, explotador e inhumano.

El costo humano del café, del cacao y del té es inaceptable, estas industrias se aprovechan de los más pobres y destruyen las vidas de decenas de millones de niños. El modelo es cuasi criminal por lucrar con el trabajo infantil y con la miseria, a pesar de que el trabajo infantil en la cadena de suministro de estos productos no es penado en Suiza, la UE, Japón, Corea, etc. Afortunadamente, las leyes que lo permitieron en Estados Unidos durante 8 décadas han cambiado.

Un muy reducido grupo de multinacionales, concentradas en Suiza, practica el más salvaje modelo de negocio decidiendo si los campesinos, los trabajadores y sus niños comen tres veces al día o solo dos, 12 meses al año o solo 8 o 9. Algunos economistas le llaman "swissploitation". Hay hambre en los coffee lands, confirma el reporte del Specialty Coffee Association. Debido a los extremadamente bajos precios pagados a los agricultores, hay miseria y abunda el trabajo infantil en el café producido por Colombia, Costa Rica, Costa de Marfil, El Salvador, Guatemala, Guinea, Honduras, Kenia, México, Nicaragua, Panamá, Sierra Leona, Tanzania, Uganda y Vietnam, según certifica el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. También hay trabajo infantil y esclavitud laboral en el café de Brasil, según DANWATCH.

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Me consta personalmente que en Suiza hasta la aerolínea de bandera nacional, propiedad del Lufthansa Group, cree tener derecho a no pagarle más que un café a quien trabajó para ella durante muchos meses y le amenaza si exige a quienes le contrataron ser recompensado por el exitoso fruto de su trabajo. Algo está muy mal en Suiza y en Alemania cuando se practican nuevas formas de esclavitud laboral aprobadas por varios miembros de la Junta Directiva en una empresa del DAX 30. A sus ejecutivos no les importa si quienes trabajaron para ellos o sus hijos mueren de enfermedad o sufren penurias.

En Guatemaya y en muchas regiones en América, África y Asia (el llamado coffee belt) hay entre 70°% y 90% de malnutrición infantil. Demasiados lugares donde una niña tiene más probabilidades estadísticas de morir antes de cumplir un año que de graduarse de la escuela secundaria. Aunque esto último sea un derecho que supuestamente le garantiza la Convención de los Derechos del Niño y también las leyes nacionales. Esto es igual en los principales países productores de cacao.

Lo que la Union Europea, Suiza, Estados Unidos, Canadá y hasta la Iglesia Católica (Caritas y CRS) se atreven a llamar "certificaciones" "éticas" o de "Comercio Justo" están perpetuando la pobreza y generando trabajo infantil, sus primas son menos de 1/30 de lo que deberían ser para ser justas, éticas y no explotar a los más pobres. Esta es la realidad de las "certificaciones éticas" en cacao: "Cocoa premiums sustain poverty they should be 30 times higher says CACAO FOR CHANGE".

Nací en Guatemaya, mi padre viene de la Sierra de Chamá, lugar donde se siembra café "Comercio Justo" y los productores reciben hoy, en términos reales, menos del 50% que en 1983 por cada libra del fruto de su trabajo. Mi tío bisabuelo, Monseñor Mariano Rossel y Arellano fue Arzobispo de Guatemaya. Recuerdo el brillo de su cruz de oro, su dureza y el frío que me transmitía al abrazarle.

Allá cerca de Cobán, en Alta Verapaz, también se produce cacao "Comercio Justo". Y el precio "justo" es menos de la tercera parte de lo que debiera ser, para que los productores y sus hijos vivan dignamente como resultado de su contribución a la abundante riqueza de la industrias del café y cacao. Industrias que gracias a los agricultores de Guatemaya, Colombia, Brasil, Vietnam, Honduras, México, Kenia, Costa de Marfil, Uganda y de más de 30 otros países productores de café generan anualmente decenas de miles de millones de dólares en utilidades, valor agregado y también en impuestos para multinacionales y gobiernos de los países desarrollados.

La caridad no es sinónimo de justicia. Compartir 10CvtsPorTaza de café, té y cacao con las comunidades productoras no es un acto de caridad. Es un acto de justicia.

Me refiero al mismo grupo de empresas que bebe café, té y cacao con Klaus Schwab en Davos y que comparte menos de $0.01 para Mejorar el Estado del Mundo. He estado en el Foro Económico Mundial de Davos 7 u 8 veces para impulsar los valores de Gandhi y exigir a los empresarios y políticos más poderosos que respeten y practiquen la igualdad de género. Para casi todos ellos, los pobres y sus niños son una especie de commodities cuyo trabajo y mano de obra se compra lo más barato posible y se vende lo más caro posible. Son más de tres mil millones de seres que casi no tienen derechos humanos y que les sirven a ellos y a sus empresas para sembrar y cosechar miseria en el sur y prosperidad en el norte.

Santo Padre, sus mensajes a los empresarios de Davos han sido contundentes pero llegan a oídos de personas que en su gran mayoría practican la indiferencia ante la miseria y la neutralidad ante la injusticia, en parte gracias a un coro de periodistas que alaba su riqueza y casi nunca critica su indiferencia o la injusticia de sus acciones. Si Klaus Schwab y la elite de Davos quisieran Mejorar el estado del mundo podrían reducir la pobreza a niveles insignificantes en tan solo 15 años. La capacidad empresarial, intelectual y el poder de quienes van a Davos es tan impresionante como la indiferencia ante sus mensajes para que usen su conocimiento y habilidades empresariales en beneficio de los más pobres.

Los impresionantes beneficios económicos del café, del cacao y también del té se concentran en los países desarrollados, aunque en Davos casi todos, incluyendo el Presidente de Nestle y el secretario general de la ONU, hablen de "valor compartido", de apoyar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de reducir la desigualdad en el mundo. La verdad es que el café, el té y el cacao que consumen en ONU, UNICEF, FAO, OMC, OECD, BM, BID y en el resto del alfabeto de entes multilaterales también perpetúan la pobreza y causan trabajo infantil.

Es inaceptable que la ONU no invierta ni siquiera US$0.01 por taza en apoyar los ODS que promueve. El secretario general debe actuar inmediatamente para cambiarlo.

Le ruego que usted y toda la jerarquía de la iglesia, incluyendo CARITAS, CRS, etc. compartan 10CtvsPorTaza de café, té y cacao, que beban y por qué no, también de mate, con las comunidades productoras. Sin el gran sacrificio y elevado costo humano de dos centenares de millones de pobres en las comunidades que los producen esas bebidas que deleitamos no existirían.

Santo Padre, a la Iglesia Católica que usted sabiamente lidera, al secretario general de la ONU, a todos los jefes de gobierno de los paises G7, al Consejo de la Unión Europea, a la Comisión Europea, al Parlamento Europeo, a los Consejeros Nacionales del Gobierno Suizo, a los Presidentes y Directores Ejecutivos del BM, el FMI, la OECD, la FAO, la OMC, el PNUD, el ITC, el BID, ADB, etc. al pleno del Foro Económico Mundial de Davos y a las grandes multinacionales no les pido ni caridad, ni limosna, les exijo justicia y valor compartido transparente para los más pobres cada vez que disfruten un café, un té o un chocolate. Luchar para erradicar la pobreza es lo opuesto a fomentarla con falso "Comercio Justo", crearla o a aprovecharse de esta como modelo de negocios.

La caridad no es sinónimo de justicia. Compartir 10CvtsPorTaza de café, té y cacao con las comunidades productoras no es un acto de caridad. Es un acto de justicia.

Aprovecho para desearle una estancia productiva en Colombia, en la que pueda cumplir sus objetivos y alcanzar las metas que se ha marcado para esta visita.

Que Dios le bendiga,

Fernando Morales-de la Cruz

Esta carta fue entregada al Vaticano el 3 de septiembre del 2017, coincidiendo con el viaje del pontífice a Colombia.

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