Después de haberse resistido y hasta coincidir con Angela Merkel en que no eran necesarios, el presidente del Gobierno reclamó este martes la introducción de eurobonos de deuda. Mariano Rajoy lo dijo de pasada, como pretendiendo que pasase desapercibido.

"Europa necesita decir a dónde va para dar seguridad y decir que el euro es un proyecto irreversible y que no está en juego. Necesita apoyar a quien está en dificultades y necesita una integración fiscal con una autoridad fiscal y una integración bancaria, una unión bancaria con eurobonos, con un supervisor bancario y con un fondo de garantía de depósitos europeos"

En respuesta al portavoz de socialista en el Senado, Marcelino Iglesias, Rajoy cambió su discurso de repente. Hasta entonces, se había mantenido mucho más equidistante entre Merkel, que se opone con fiereza, y François Hollande, que los defiende apasionadamente.

En la cumbre de jefes de Gobierno europeos del pasado 23 de mayo, Rajoy rechazó abrir el debate que pedía su homólogo francés. "No creo que sea un tema que se tenga que resolver en el Consejo de hoy", zanjó mientras Hollande se llevaba una primera discusión y marcaba la agenda de la reunión. Días antes, tras verse con Merkel, Rajoy aseguró que para asegurar la estabilidad financiera no son necesarios "ni debates ni grandes disquisiciones".

BRUSELAS Y LOS SOCIALISTAS LO APOYAN

El PSOE y el Partido Socialista Europeo (PES) llevan años reclamando la emisión de deuda conjunta, llamada habitualmente eurobonos. El jefe de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, se lo planteó a Rajoy en su última reunión.

La reivindicación ha sido apoyada también por las instituciones europeas, que han presentado su propuesta de eurobonos. De momento no ha ido a ninguna parte, porque Merkel sólo la ha considerado como una propuesta a futuro. No en vano, Alemania disfruta de los intereses más bajos en su deuda pública, con rendimientos negativos. La deuda alemana es un valor refugio mientras que la de países como España o Italia se encarece por la desconfianza.

Emitir deuda conjuntamente equilibraría el riesgo, algo a lo que Alemania se opone. Su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, llegó a defenderla como la medida de presión más eficiente para que los países periféricos hagan reformas.