La política comercial de la antigua Caixanova, una de las dos entidades cuya fusión dio lugar a Novagalicia, de extender al máximo posible la venta de participaciones preferentes para mejorar el aspecto de sus cuentas ha tenido consecuencias dramáticas para muchos ahorradores. Pese a las recomendaciones de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de comercializar estos productos solo a inversores con conocimientos sobre la mecánica de los mercados financieros, la entidad viguesa llegó a vender este producto a personas analfabetas, como puede verse en el documento que ilustra esta información. La orden de compra está firmada con su huella digital por una mujer de avanzada edad, residente en Cangas do Morrazo. En este caso se trata de una imposición por 6.000 euros que, como en tantos otros ocasiones, se ofreció al ordenante como un depósito que podría ser recuperado en cualquier momento.

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