A Barack Obama le corre prisa que Europa arregle los problemas de la banca. En una comparecencia en la Casa Blanca, el presidente de EEUU pidió "acciones claras, cuanto antes, para inyectar capital en los bancos débiles" en Europa, una clara referencia a la banca española. Según el presidente, "cuando hay problemas en Madrid", los hay en la zona euro y acaban por llegar a Washington, que está "en permanente contacto" con las autoridades europeas para apoyar cualquier solución.

La actitud del presidente contrasta con la indecisión del Gobierno, que pide tiempo para conocer las evaluaciones concretas de capital que necesite la banca. "No hay decisiones tomadas en ningún sentido y por lo tanto hay que respetar el procedimiento y conocer las cifras", aseguró la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, tras la reunión semanal del Consejo de Ministros.

"Es urgente actuar", dijo Obama, que también criticó veladamente las políticas de austeridad que todavía centran la estrategia europea de salida de la crisis. "Si países con un desempleo del 15 o el 20% se embarcan en demasiada austeridad, lo tendrán más difícil para pagar sus deudas", razonó. Con todo, Obama aseguró que "España e Italia" han tomado decisiones "inteligentes" y "necesarias" en áreas como "la recaudación de impuestos o el mercado de trabajo".

Según Obama, las instituciones europeas "están debatiendo" las soluciones al mismo tiempo que ultiman un golpe del timón para recuperar el crecimiento. El presidente de EEUU, que asegura que no quiere imponer decisiones a Europa, sí les dio un "consejo": que rescaten los bancos con rapidez y sin quedarse a medio camino y después apuesten por reactivar el crecimiento. Como hizo EEUU tras el estallido de la crisis, recordó.