Alemania sigue de moda en las competiciones de tronío. Por saber reinventarse, por mantener sus costumbres de raza y amor propio, y por apropiarse de algunos dones tan españoles que están de moda. Su debut no fue brillante pero da sensación de que hay materia prima. Uno de sus ciertos ha sido apropiarse de la paciencia ante los cerrojos. Otro, nutrir a su centro del campo de más neuronas que caballos.

Sólo le sobró el miedo con ventaja. Ganó a Portugal con más sufrimiento que justicia, ya que Pepe y Varela desaprovecharon dos ocasiones intermitentes de oro. Pudo pasar cualquier cosa y sucedió lo de últimamente. Que Mario mete más goles que Cristiano y que Neuer es más importantes de lo que al astro madridista le gustaría.

Lee el artículo completo en As.com