Encaramada en unos tacones de aguja de altura considerable y con un (imposible) vestido corto de Dolce & Gabanna, aparecía ayer la modelo de fama internacional en El Corte Inglés de la Castellana de Madrid. Era ya bastante tarde, motivo por el que los fotógrafos se habían marchado después de un enfado digno de ser reality televisivo y unas cuantas acusaciones contra la organización, que llevaba un buen rato diciendo: “Está viniendo del Hotel Villamagna, está viniendo”. “Pues sí que tarda en llegar del Villamagna, con lo cerca que está.
Casi mejor que hubiera venido andando. Esperamos cinco minutos más, si no, nos vamos”, dijo uno, visiblemente alterado, exactamente a las 15.35h, cuando la modelo no aparecía y acumulaba un retraso de 35 minutos para unos (los listos) y de una hora y treinta y cinco minutos para otros (los tontos).
Lee el artículo completo en Vanity Fair


Vanity Fair | Publicado: 09/06/2012 15:59 Actualizado: 09/06/2012 15:59