El exuberante desarrollo urbanístico español ha sido motivo de orgullo pero también de recato de cara a Europa, sobre todo cuando hace una década el Gobierno se batía en Bruselas para que Valencia siguieran siendo Objetivo 1 de las ayudas comunitarias. De ahí la advertencia lanzada en su día a las autoridades valencianas de que ni se les ocurriera invitar a ningún alto cargo europeo a visitar la región.

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