Dicen que las raíces nunca se pierden y que la fuerza de atracción de la tierra de origen siempre está activa. Es lo que les sucedió a los ancianos que viven en 'El Retorno', una residencia que se abrió para albergar a los 'niños de la guerra' que volvieron a España en su Tercera Edad. Pero las ganas de ayudar a los que lo necesitan se topan hoy con la cruda realidad. El centro está en la ruina, las ayudas estatales no son suficientes y en cuestión de días echarán el cierre.

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