“Jugamos bien, somos sólidos y estamos unidos. Controlamos los partidos y tenemos paciencia. Sabemos que en semifinales nos enfrentaremos a un equipo impresionante pero nada es imposible”. Todavía con el subidón de adrenalina provocado por el cabezazo en plancha que tumbó a los checos, y tras recibir de manos del croata Davor Suker su segundo trofeo como mejor jugador del partido en esta Eurocopa, Cristiano Ronaldo ofreció muestras evidentes de que tenía entre ceja y ceja el próximo partido. No sabía todavía que España sería el rival, pero sí lo barruntaba.

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