La supercumbre, la cumbre del fin del mundo, la madre de todas las cumbres: la inflación de ese tipo de historias amenaza con arruinar la credibilidad de Europa, empeñada en colocarse una y otra vez al borde del precipicio. A razón de una reunión al más alto nivel al mes desde que arrancó la crisis, el euro se enfrenta hoy, otra vez, de nuevo, a algo parecido a un ser o no ser. Cambia el guión, pero algunas cosas se repiten: Alemania dice no; París y cada vez más países elevan la presión sobre Berlín; y algún socio europeo va a estar con el agua al cuello, o incluso más arriba, si no hay soluciones enérgicas, con la crisis entrando en territorio comanche. La diferencia para un lector español es que ese país, esta vez, tiene su capital en Madrid. Pero también Italia está en el disparadero: si su primer ministro, Mario Monti, vuelve de Bruselas con las manos vacías puede detonarse una crisis política en Roma, con un Silvio Berlusconi amenazador.
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El País | Publicado: 28/06/2012 08:03 Actualizado: 28/06/2012 08:07