No hubo salida nula. No se corría en la Conchinchina ni en las Quimbambas, sino en la mismísima pista nueva del Estadio Nacional de Kingston que Usain Bolt quiso azul para recordar eternamente la del Estadio Olímpico de Berlín, escenario de sus más grandes hazañas. No se trataba de unos Mundiales, ni siquiera de unos Juegos Olímpicos, sino de algo mucho más importante, de la final de los campeonatos jamaicanos, donde no está en juego la gloria ni el dinero, sino el orgullo. Era la primera vez desde la frustrada final del Mundial de Daegu en que se enfrentaban los dos colosos de la velocidad, ‘La Bestia’ Yohan Blake y ‘El Rayo’ Usain Bolt, ambos celosamente protegidos de los arañazos mutuos por Glenn Mills, el hombre que cuida de ambos, el entrenador que guía sus carreras. Todas las circunstancias habían cambiado, pero volvió a ganar el mismo: el joven Blake (22 años) pudo de nuevo (y por primera vez en carrera) al ‘viejo’ Bolt (25 años), suficiente para hacerle dudar a un mes de los Juegos Olímpicos, por supuesto. Tercero terminó el eterno (29 años) Asafa Powell (9,88s).
Lee el artículo completo en El País


El País | Publicado: 30/06/2012 16:56 Actualizado: 30/06/2012 16:56