Cuando alguien le comentó a Juan Belmonte, el gran revolucionario del arte de la tauromaquia, que para agigantar su figura histórica sólo le faltaba morir joven en el ruedo, el diestro sevillano contestó con ironía: "Se hará lo que se pueda". Camarón de la Isla sí murió joven, con sólo 41 años, el 2 de julio de 1992 -mañana hará veinte años- en la cima de su gloria. Reconoció en muchas ocasiones que lo que más le habría gustado hacer, además de cantar, habría sido dar una media verónica como sus amigos Curro Romero o Rafael de Paula. Pero las descomunales e innatas condiciones para el cante que atesoraba y, por otro lado, su pavoroso miedo la muerte le alejaron del toro y le marcaron con nitidez el camino del arte jondo.
Lee el artículo completo en Público


Público | Publicado: 01/07/2012 11:24 Actualizado: 01/07/2012 11:24