Las prolongadas pausas y la repetición de frases de Enrique Peña Nieto que se pudieron ver en una entrevista realizada por la CNN han despertado sospechas sobre si las respuestas estaban preparadas.

El presidente electo de México respondía desde su país a las preguntas del presentador Fareed Zakaria, que veía al miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) desde un estudio de televisión en Nueva York. Zakaria realizaba sus preguntas en inglés y Peña Nieto contestaba en español. Durante los cuatro minutos que dura la entrevista, Peña Nieto hace un total de 13 pausas.

Las dudas entre los espectadores en México y Estados Unidos no se hicieron esperar, y comenzó en Twitter el debate sobre si Peña Nieto repitió las respuestas que le dictaban a través de un pinganillo.


Rigoberto Carmona
La entrevista a Peña Nieto en CNN donde le daban a leer las respuestas es algo bochornoso solo me dice q no esta listo para el cargo


Daniela
Ahora salen con un video en el que supuestamente le dictan a Peña Nieto que decir en CNN, el que piense esto es mas ignorante que él...


Lucio.
Defender a Peña Nieto en esa entrevista en CNN es caer en el ridículo. Defender lo indefendible.

La CNN tuvo que salir al paso de la polémica este martes aclarando en un comunicado que Peña Nieto contestó las preguntas sin ayuda de nadie y sin que se le facilitaran las preguntas antes de la entrevista.

“La entrevista fue grabada por CNN utilizando equipo técnico de la cadena. No hubo un teleprompter, y el señor Peña Nieto escuchó las preguntas que le hacía en inglés el Dr. Zakaria desde Nueva York a través de un intercomunicador”, señala la cadena de televisión.

Peña Nieto ha sido criticado en anteriores ocasiones, acusado de ser un político poco espontáneo que hace discursos y entrevistas preparadas. El año pasado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el entonces candidato del PRI, no pudo contestar en una rueda de prensa la pregunta de un periodista sobre los tres libros que habían marcado su vida.

Durante la campaña, el diario británico The Guardian documentó su vinculación con la cadena de televisión mexicana Televisa para promover su imagen en contenidos informativos, a cambio de cuantiosos pagos con dinero público.