Llevan mucho tiempo moviendo multitudes en festivales, pabellones deportivos o 'raves' en descampados. Pero es ahora, en medio de la devastación económica, cuando empieza a conocerse la dimensión económica que está cobrando el viejo oficio de 'disc-jockey'. Fortunas millonarias, exigencias que superan a las de las estrellas del rock y polémicas sobre su profesionalidad jalonan el relato de los últimos ídolos musicales.

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