El portavoz de Izquierda Unida, Cayo Lara, insistió en gravar fiscalmente a las grandes fortunas, mediante un impuesto sobre el patrimonio (anular el fraude fiscal de las grandes fortunas y de las grandes empresas podría suponer 44.000 millones de euros según el catedrático de economía Viçenc Navarro), y sugirió aumentar los ingresos del Estado por medio de mayores tasas a las grandes corporaciones. En términos semejantes, aunque con más tibieza, se expresó el líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien defendió asimismo la implantación de un impuesto sobre las grandes fortunas, porque "es más justo y menos dañino económicamente" y de un impuesto a las grandes corporaciones.

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