"Papi, ¿por qué no hacemos algo para ayudar a los parados?". La idea de Eduardo, un niño de 12 años que el próximo septiembre empezará primero de Secundaria, surgió hace más de un mes, después de que escuchara la conversación entre su padre, dueño de una carnicería, con una familia del barrio que le contaba sus sufrimientos para salir adelante con sus 400 euros de pensión por todo ingreso, tres hijos y una hipoteca de 500 euros.

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