Alcanzar la meta de participar en unos juegos olímpicos no está al alcance de todos los deportistas. Más bien sólo una minoría lo consigue, después de años de entrenamiento y disciplina. Clasificarse cuesta mucho. Pero marcharse tampoco es fácil.

Ahí está Josh Lakatos, olímpico estadounidense de tiro con rifle, plata en Atlanta 1996. Cuando a la siguiente cita, en Sydney, había concluido su participación y entregado la llave del piso en la villa, se encontró con un dilema. Regresar para casa o quedarse.

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