Es el tiempo de LeBron James, es la época de una nueva selección de Estados Unidos, era el aniversario y el escenario ideal --20 años del Dream Team y en la Barcelona que tanto añora 1992-- y también el rival --la España que aspira a mojar la barba a un superequipo-- para que sucediese lo que sucedió. Estados Unidos, tras una rutinaria actuación ante Argentina, se cebó con España. Fue una demostración de poderío que sonó como un aviso con vistas al inminente inicio de los Juegos Olímpicos de Londres.

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