Para cuando España se pareció a España ya era demasiado tarde. La selección olímpica de fútbol se marcha de Londres convirtiendo en agua los sueños de un triplete (Mundial, Eurocopa y Juegos) que ya no será, dejando tras de sí el rastro de una vulgaridad sólo abandonada cuando ya no había tiempo, golpeada por dos rivales, Japón y Honduras, entregados a una causa en la que España pareció no creer nunca. Desnaturalizada, fuera de onda, físicamente justísima, podrá reclamar el penalti sobre Rodrigo o llorar por los tres postes que fueron y que la mantendrían hoy con vida, pero la realidad dice que España nunca fue España y que, cuando quiso asemejarse, le faltó la suerte.
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Elmundo.es | Publicado: 29/07/2012 23:21 Actualizado: 30/07/2012 10:44