España se presentó en los Juegos mientras se discutía si era más o menos favorita que Brasil. Pero comenzó a rodar el balón y la pelota puso a la Selección en su sitio. Y su sitio está fuera de la competición. Dos derrotas contra Japón y Honduras, dos golpes duros y merecidos. Nada que objetar a los triunfos rivales y todo por reprochar a la selección española, que sólo en la última media hora, cuando todo parecía perdido, estuvo a la altura del reto y de las expectativas generadas por su presencia en los Juegos.
Hasta que el fracaso se apareció ante sus ojos, se vio a una Selección sin alma, dominada por la ansiedad, abandonada a su suerte, incapaz de encontrar su fútbol, ese juego de toque que ha hecho grande a España. El balón iba de un lado a otro con la rutina de quien rellena un formulario. No hay nada de arte en esa acción.
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As.com | Publicado: 29/07/2012 22:59 Actualizado: 29/07/2012 22:59