Hasta hace un par de semanas, ser gay en el mundo del hip-hop—y sus aledaños de la música negra— era como en España salir del armario en el toreo. Nadie sabe, nadie dice. Y mejor no bromear con el asunto porque quizás uno se lleva un disgusto.
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El País | Publicado: 31/07/2012 08:46 Actualizado: 31/07/2012 11:04