Algo extraño ocurre en Londres, la ciudad 'fantasma'. Cualquiera diría que sobre el puente de Westminster ha caído una bomba de neutrones y que en el Soho estuviese rodando Danny Boyle la secuela de '28 días después'. El caso es que las hordas de turistas a los pies del Big Ben han dejado paso a una sorprendente calma chicha que tiene muy intrigado al mismísimo Sherlock Holmes...

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