La mañana del uno de junio en el barrio oeste de Logroño parecía normal y corriente. Salvo por un detalle: las paredes, los coches, las señales y las farolas de la calle Ronda de los Cuarteles amanecieron empapelados con una carta escrita a mano en la que se leía: “Pido a los vecinos del barrio que me ayuden. Lucho por mantener el único negocio de alimentos de este barrio”. La autora es Giovanna Gómez Bascón, de 32 años. Su carnicería estaba al borde de la quiebra y necesitaba compradores. Un día decidió escuchar su vocecita interior y pedir auxilio. Cogió papel y bolígrafo y sin más, comenzó a escribir su historia: “Tengo buenos precios y buena calidad y nunca me falta una sonrisa para los clientes”.

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