Brasil sigue sin romper el maleficio olímpico. La canarinha se volvió a quedar a las puertas del oro tras una final en la que se vio superada por una muy bien trabajada selección mexicana. A los 27 segundos el partido dio un vuelco inesperado. Un error en la salida de balón de Rafael fue interceptado por Marco Fabián y el rechace lo aprovechó Oribe Peralta para hacer saltar por los aires los pronósticos más esperados. La frivolidad brasileña coincidía con el ímpetu mexicano y esa sensación se hizo más palpable según fueron pasando los minutos.

Lee el artículo completo en As.com