Este fin de semana me dispuse a visitar un pueblo de Cuenca llamado Quintanar del Rey. Un retiro espiritual para un urbanita como yo que jamás tuvo pueblo. Allí me esperaban las más auténticas vivencias de la profunda Castilla-La Mancha. “Gulismeé” una boda ajena, rodeado de señoras que “licenciaban” a los novios y a todos sus acompañantes, de pie en la calle y al poco fresco que corría en plena ola de calor. Me desplumaron un ejército de mujeres jugando al burro durante un par de horas. Me harté a comer gazpacho manchego y otras delicias de la tierra. Y moví el esqueleto en la verbena de uno de los pocos pueblos de La Mancha donde, cual aldea gala, no gobierna el Partido Popular.
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Unrespetoalascanas.com | Publicado: 13/08/2012 14:01 Actualizado: 13/08/2012 14:01