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Tomatina 2012: las mejores peores imágenes de la fiesta de Buñol (FOTOS)

29/08/2012 18:33 CEST | Actualizado 29/08/2012 18:33 CEST
AFP

Apenas dura una hora y los rastros se limpian antes de que llegue la tarde. Pero su impresión dura mucho más en la memoria -y no solo la de los que participan, también en la de los que no podemos dejar de mirar sus fotos cada año-. Hoy se ha celebrado en la localidad valenciana de Buñol la Tomatina del año 2012, una de las fiestas más populares de España en el mundo junto con las Fallas y San Fermín.

Según estimaciones del ayuntamiento, este año se han superado todas las previsiones alcanzando los 50.0000 participantes, que se han tirado entre sí 120.000 kilos de hortalizas. De hecho, entre 3.000 y 4.000 personas se han quedado sin poder acceder al recinto, abarrotado desde las 8:30 horas de la mañana. El primero de los cinco camiones con munición llegaba a la plaza del pueblo a las 11:21 horas, y la batalla terminaba hacia las 12:20.

Se han atendido a ocho personas, todas leves, por asma, lipotimia y contusiones diversas. En términos económicos se espera obtener unos beneficios en torno a los 300.000 euros, según un estudio del impacto económico de esta cita.

La fiesta, casi más conocida en el extranjero que en España, ha contado este año con participantes de Japón, Corea del Sur, Brasil, Canadá o Nueva Zelanda. Muchos de ellos, ataviados con gafas de buceo, disfraces - de 'conejitos de Playboy a cocineras-, bañadores de todos tipo y camisetas con referencias a la celebración, aunque lo habitual es ir de blanco.

Este festejo tiene sus orígenes en 1945, en la pelea que un grupo de jóvenes inició lanzándose tomates. A partir de entonces, cada año se fue repitiendo esta escena hasta dar lugar a la conocida festividad. Un centenar de policías locales; 150 miembros de Protección Civil; aproximadamente medio centenar de agentes de la Guardia Civil; dos helicópteros de la Policía Nacional y unos 50 vigilantes de seguridad privada contratados por el Ayuntamiento han vigilado la seguridad del acto.

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