Pocos minutos antes de subirse al podio de la convención republicana en horario de máxima audiencia, Clint Eastwood pidió una silla. Un asistente de la campaña de Mitt Romney fue a buscar una alta y con un pequeño respaldo. No se le ocurrió preguntar, pero pensaba que el artista de 82 años simplemente se quería sentar.

Lee el artículo completo en El Mundo