No hay vino bueno. Lo dice el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que este jueves ratificó una norma comunitaria que prohibe todo tipo de publicidad acerca del producto.

La norma incluye la prohibición también de los efectos positivos de la bebida, incluso aunque estén demostrados, y fue cuestionada por una cooperativa alemana que para promocionar su producto utiliza la palabra bekömmlich, que se puede traducir como de fácil digestión o saludable.

En la sentencia, que acaba con años de litigios, el tribunal comunitario no niega los buenos efectos del vino, defendidos con pasión por el sector. El hecho de que sea saludable, "aunque sea cierto, resulta incompleto", porque "silencia los riesgos inherentes al consumo de bebidas alcohólicas, que con independencia del buen desarrollo de la digestión, no pueden descartarse en modo alguno, ni siquiera limitarse".

"Por el contrario, al poner de relieve únicamente su fácil digestión, la declaración controvertida puede estimular el consumo del vino en cuestión y, en definitiva, incrementar esos riesgos", añade la sentencia.

"NO SOMOS CAMELLOS"

En conversación con El HuffPost, la jefa de comunicación de la Federación Española del Vino, Susana Sánchez, lamentó que la UE quiera "penalizar al conjunto de los consumidores, que toman vino de manera responsable". En otros palabras, para la FEV y el sector en general, pagan justos por pecadores. "Hay un porcentaje de los consumidores, afortunadamente pequeña, para la que el consumo de alcohol es un problema", reconoce. "Pero es un producto que tiene demostrados efectos positivos, forma parte de nuestra dieta y es legítimo", reivindica.

"No somos camellos" como para que "se reduzca el vino a una droga".