El nombre de Bradley Birkenfeld aparece en los libros con la historia reciente de Wall Street como uno de sus grandes chivatos. El antiguo empleado de UBS pasó la información que necesitaba el Departamento de Justicia en EE UU para poder atacar al banco suizo, por ayudar a sus adinerados clientes estadounidenses a evadir el pago de impuestos. No contó todo lo que sabía, y por ello fue condenado a 40 meses de prisión. Pero la Ley tiene en este caso dos caras. Cuando aún no ha cumplido dos meses desde que salió de prision, Birkenfeld es recompensado con 104 millones de dólares precisamente, por haber sido un gran chivato.

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