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Aumentan los pisos compartidos en España y la edad de los inquilinos: ¿es difícil la convivencia?

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Ricardo es portugués, tiene 32 años y su sueño es poder vivir en un piso para él solo algún día. "Lloraría de felicidad", asegura. De momento, tiene que conformarse con compartir piso con otros dos compañeros, una opción cada vez más extendida en España. Un reciente estudio del portal inmobilario idealista.com asegura que el número de pisos que ofrecen habitaciones de alquiler ha crecido un 150,3% en el último año. Otro informe, en este caso del portal pisos.com, añade que la edad de los inquilinos de pisos compartidos ha subido: en 2011, el grueso de la demanda tenía entre 18 y 25 años, mientras que en 2012 la franja más activa es la que tiene entre 26 y 35.

Manuel Gandarias, director del Gabinete de Estudios de pisos.com, apunta que existen tres causas que explican el auge de los pisos compartidos en España: "Cada vez hay más personas con movilidad laboral que al cambiarse de ciudad por temas de trabajo y tener trabajos precarios optan por la opción del piso compartido. Además, antes el estudiante universitario era el principal perfil para compartir piso, mientras que ahora eso ha cambiado al post-universitario, gente que quizá está haciendo un posgrado y por exigencias económicas necesita un alquiler barato o porque son extranjeros y les viene bien relacionarse con otras nacionalidades. Por último, está el caso de los separados y divorciados, que en una primera fase de la ruptura optan por la habitación porque no pueden mantener dos casas".

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Lo que parece cierto es que la mayoría de las personas que comparten piso no lo hacen por gusto. "Aún tengo que compartir piso, olores y depresiones", se lamenta Ricardo. Eva, que vive en Madrid, tampoco está muy contenta: "Prefería tener un piso para mí sola, lo que pasa que muchos de los pisos que se alquilan en Madrid dan realmente pena porque están en muy malas condiciones: no hay ventanas, los muebles están en malas condiciones, el casero se niega a hacer cualquier tipo de reforma... y con mi sueldo no puedo permitirme vivir sola".

PRECIOS

Los precios de las habitaciones compartidas, de hecho, también han bajado en el último año de 332 euros mensuales de media a 299 euros, según idealista. Pisos.com sube esa cifra hasta los 345,12 euros. En este aspecto hay hay bastantes diferencias entre ciudades. En Valladolid, por ejemplo, la media es de 195 euros al mes, mientras que en Barcelona sube hasta 336, según idealista.

Al margen de los precios más bajos, los inquilinos no encuentran demasiadas ventajas a vivir con otras personas. "No hay ninguna, salvo la de gastar menos dinero. Antes, también tenía el placer de compartir determinados momentos de mi vida, deseo que ahora ya no tengo", apunta Ricardo. Vicente, que vive en Barcelona, es algo más positivo: "Si no compartiese piso, al llegar a casa estaría solo y en determinados momentos sería más duro".

ORGANIZACIÓN

Gandarias señala que no hay unos requisitos concretos que deban cumplir los pisos de alquiler por habitaciones, aunque señala que lo general es que cuenten con unas zonas comunes donde haya unas reglas establecidas y luego cada inquilino cuente con su habitación. "En algunos casos, los propietarios han modificado la vivienda para eliminar las zonas comunes, hacer mas habitaciones y sacar así más provecho".

En ocasiones, el establecimiento y cumplimiento de esas reglas es motivo de discusión por parte de los inquilinos y en cada casa el reparto de tareas se hace de diferente forma. "Nos dejamos guiar por el sentido común, por lo que el primero que nota el baño demasiado sucio se pone en ello (y si alguien nunca lo nota sucio es que se está engañando para no limpiar) y en la cocina, después de usar fogones, sartenes y ollas se limpia enseguida para que los demás puedan usarlas también sin problemas", explica Ricardo.

En la casa de Eva, la organización es diferente: "Tenemos un calendario de limpieza y cada semana uno limpia las zonas comunes. Intentamos que nos toque pringar lo menos posible, así que, una vez al mes te pegas una pechada de limpiar pero hasta que te vuelve a tocar te olvidas. En el día a día hacemos como en una casa que no fuera compartida, cada uno friega lo suyo".

PROBLEMAS

Vicente recuerda que, antes de llegar al piso en el que vive ahora, tuvo problemas de convivencia. "Mis compañeros pasaban de limpiar y al final te cansas de hacer tú todo, si además todos pagamos lo mismo. Ahí depende mucho de cómo sea la gente, pero ellos se molestaban si se les llamaba la atención y al final se hacia imposible seguir".

Ricardo también apunta algunos problemas: "Uno de nosotros suele hacer las tareas de limpieza, pero tiene otros defectos graves como, por ejemplo, dejar el horno siempre encendido o presentarse con un montón de amigos y dejarlos dormir en el salón".

SELECCIÓN

Por todo ello, la selección del compañero de piso es clave. Gandarias explica que lo habitual es que sea el propietario el que se encargue de buscar, pero, en la práctica, son los propios inquilinos los que hacen la búsqueda para "encontrar gente del mismo nivel y conseguir una mejor convivencia". Según idealista, el tiempo medio que se tarda en encontrar un inquilino se ha reducido este año un 7% y ahora supone una media de 42 días.

Eva explica cómo encontró compañera hace poco tiempo: "Primero recurrimos a amigos para ver si alguno de ellos conocía a alguien que buscara piso. Cuando no encontramos por esa vía pusimos anuncios en las principales webs de búsqueda. Hicimos un pequeño 'casting' y al final se quedó la persona que consideramos que más encajaba en el piso. Buscábamos a alguien de nuestra edad, sin mascotas, que pareciera sociable y que encajara en el piso. Por eso, cuando venía alguien a verlo nos sentábamos un rato a charlar en el sofá, para ver qué impresión nos daba. En el fondo, la idea era encontrar a alguien que estuviera en sintonía con la gente del piso para evitar tensiones y malos rollos".

Ricardo, que también ha encontrado nueva compañera de piso hace poco, subraya que buscaban a alguien "que no pareciese que estuviera loco", "que proyectara una imagen ganadora" y que "no pareciese un juerguista capaz de montar fiestas cualquier día".

EUROPA

Manuel Gandarias señala que en Europa también es habitual la costumbre de compartir pisos. Explica que para el propietario es un tipo de alquiler más "difícil de gestionar" pero con el que se sacan más beneficios. "En España, estamos en un 17% de alquileres dentro del mercado de la vivienda, una cifra bastante más baja a la de otros países. Eso está aumentado, porque en nuestro portal el año pasado el porcentaje estaba en un 80%-20% y este año en un 70%-30%".

Señala, además, que la tendencia para los próximos años dependerá de muchos factores económicos, aunque cree que en 2013-2014, cuando el mercado se vuelva a estabilizar, volveremos a "ese arraigo cultural de compra".

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