Numerosas tiendas y empresas japonesas, entre las que se encuentran Panasonic, Canon o Mitsui, han decidido parar temporalmente la actividad en sus fábricas chinas tras las multitudinarias manifestaciones producidas este fin de semana en ese país.

Las protestas antijaponesas, en las que participaron varios miles de personas y en las que se protagonizaron algunos actos violentos contra intereses nipones en China, fueron provocadas por el recrudecimiento de la tensión entre ambos países sobre el conflicto territorial que mantienen en las islas Senkaku (Diaoyu en China).

Canon investiga un posible ataque provocado por el lanzamiento de un objeto incendiario contra su sede. Otra de las empresas que sufrió la violencia de algunos manifestantes chinos el domingo fue Aeon.

A los trabajadores japoneses destinados en China del fabricante de electrónica Hitachi se les ha pedido que no salgan solos por la calle ni hablen en alto japonés en público, detalló Nikkei.

El pasado 13 de septiembre, el viceministro de Comercio chino, Jiang Zengwei, ya advirtió de que el conflicto tendría "un impacto negativo en los lazos económicos y comerciales" de ambos países, las dos mayores economías del mundo, y con intercambios bilaterales por valor de 345.000 millones de dólares en el año 2011.

LAS ISLAS EN DISPUTA

Situadas a 150 kilómetros al noreste de Taiwán y a 200 al oeste del archipiélago japonés de Okinawa, las islas Diaoyu/Senkaku, cuyas aguas podrían contar con grandes recursos marinos y energéticos, han sido motivo de disputa entre China, Japón y la isla taiwanesa durante décadas.

El conflicto se ha reabierto en las pasadas semanas, por la compra a principios de este mes de tres de sus islas por parte del Gobierno nipón (a empresarios japoneses privados).

Durante las negociaciones previas a la compra, en agosto, un grupo de activistas chinos desembarcó en las islas con banderas de su país, posteriormente fueron detenidos y deportados por las autoridades japonesas, y días más tarde nacionalistas nipones también llevaron a cabo su particular "desembarco".

El Gobierno de China asegura que Japón -administrador de facto de las Diaoyu/Senkaku- se apropió ilegalmente de las islas durante la guerra chino-japonesa de 1894-95, y que "su argumento de que son parte de su territorio es totalmente insostenible".

Los islotes están deshabitados y suman un territorio de apenas 7 kilómetros cuadrados, pero los ricos recursos pesqueros de sus aguas adyacentes y la posibilidad de que haya yacimientos de crudo y gas natural en ellas las convierte en una de las zonas más conflictivas de Asia Oriental.