Hasta 27 comisarios, uno por país, no han impedido que el papel de la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, haya quedado en entredicho en algunos de los capítulos de la gestión de la crisis del euro. En parte por Bruselas y en parte por culpa de las grandes capitales, la alta política europea no ha sabido estar a la altura de la situación. Puede que algo esté cambiando: el denominado Club de Berlín --impulsado por Alemania y al que al final se han unido Francia y hasta un total de 11 ministros de Exteriores de la Unión, entre los que brilla por su ausencia el de Reino Unido-- ha lanzado su propuesta final, que pasa por reducir el número de comisarios y darle más poderes a la Comisión: por crear una suerte de súpergobierno de la UE.

Lee el artículo completo en El País