Atraviesa el que es, probablemente, uno de los momentos más difíciles de su vida profesional. Michael O'Leary, presidente de Ryanair, ha dejado a un lado el humor corrosivo con el que suele inflamar sus apariciones públicas. Mientras se suceden los incidentes y el Gobierno exige a Bruselas más competencias para sancionar a la «low cost», el empresario, que atiende por teléfono a ABC, defiende ahora que Fomento y los medios se han enzarzado en una carrera que tiene como objeto el linchamiento de la irlandesa.

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