POLÍTICA

Muere Santiago Carrillo: Miles de ciudadanos se despiden de él en Madrid (VÍDEO, FOTOS)

19/09/2012 18:26 CEST | Actualizado 20/09/2012 00:23 CEST
DOMINIQUE FAGUET / AFP

Desde primera hora de la mañana una hilera de fieles admiradores de Santiago Carrillo, fallecido este martes a los 97 años, han ido pasando, de uno en uno, ante el féretro del histórico dirigente comunista, instalado en el escenario del auditorio Marcelino Camacho, en la sede madrileña de Comisiones Obreras (CC OO). "Generosidad", "ejemplo", "referente", "Transición" e "historia" podrían ser algunas las palabras claves que definen a Carrillo, o al menos, las que más se han oído pronunciar allí hoy.

Su mujer, Carmen, y sus hijos han permanecido junto al ataúd abierto durante toda la mañana y han recibido con entereza las condolencias de sus amigos y de personalidades, que han pasado por el auditorio en un ir y venir constante que continuará hasta las nueve de la noche.

La larga fila de ciudadanos anónimos solo se ha encogido a medio día, cuando los organizadores de CC OO estimaban que 9.000 ciudadanos, entre ellos medio centenar de personalidades, ya habían pasado por la platea del auditorio. Políticos de todos los signos, actores e intelectuales se han acercado a darle su último adiós, antes de que el cuerpo sea incinerado el jueves en un acto íntimo en el cementerio de la Almudena y sus cenizas esparcidas en el mar de su Gijón natal.

"HA HECHO SIEMPRE LO QUE LE HA DADO LA GANA"

"Siempre con la sonrisa en los labios, ha hecho siempre lo que le ha dado la gana", comentaba María Concepción Gómez, de 72 años, que destacaba de él que "era un hombre generosísimo, que estando malo ha acudido a todas partes". Gómez, de la Asociación de expresos y represaliados políticos antifranquistas, charlaba sentada en la primera fila del patio de butacas con Manuel de Cos, de 93 años, que asegura conocer a Carrillo “desde que usó la peluca”. De Cos le define como “algo irrepetible; no se dan mentes tan claras y generosas”. Tras ellos se iban colocando, una tras otra, coronas de flores venidas de organizaciones políticas y sindicales, asociaciones y universidades de toda España.

“Sus últimas palabras me han llegado casi a convencer”, afirmaba De Cos subrayando el "casi", el “no del todo”. Se refería a las cesiones que Carrillo hizo durante la Transición, como el respaldo a la Ley de Amnistía, y que le valieron la repulsa y las críticas de parte del Partido Comunista, incluido de este nonagenario, que reconocía sin embargo: “Si se hubiese hecho como queríamos las bases, no habríamos durado más que un bombón a la puerta de un colegio. Tuvo que ceder”.

capilla ardiente carrillo

La cola de ciudadanos serpenteaba con agilidad desde el paseo del Prado, doblaba la esquina de la calle Lope de Vega, donde se encuentra el auditorio, y recorría los pasillos y el gran salón de actos, pasando ante el escenario donde descansaba Carillo, con flores a los pies de su féretro. Allí acababan las decenas de rosas rojas que una mujer vendía en la calle. Siguiendo el recorrido, antes de salir, ocho libros de condolencias recogían la emoción y las palabras de homenaje de quienes han admirado en vida y recordarán en muerte al exdirigente comunista. Páginas y páginas en las que han quedado estampados mensajes como estos:

“Gracias Santiago, por tus actos, lucha, ideas y palabras. Contigo se ha ido ayer el último bastión de izquierdas, el último “político” con mayúsculas. Nos dejas huérfanos de palabras. Daba gusto escucharte siempre.

Gracias por todo”.

“Por la democracia socialista,

por el sueño por cumplir.

Salud”

“Muchas gracias por tu ejemplo”.

“Gracias por luchar como nadie por nuestra libertad. Besos por siempre y cariño para tu familia”.

Carrillo, siempre ocupado en sonreír o fumar, se las ha arreglado para que a su entierro vayan partidarios suyos y no tanto. Algunos de los políticos que le han dedicado palabras de homenaje han acudido sin duda porque tocaba. Los miles de ciudadanos anónimos que hicieron cola, incluso los que discrepaban con sus ideas o algunos de sus actos, estaban allí, sin embargo, porque querían estar. Como Noel Corregidor, un estudiante de periodismo de 23 años, que aseguraba no compartir su ideología pero manifestaba un profundo respeto y admiración por su papel conciliador durante la Transición.

HUÉRFANOS EN LA IZQUIERDA

Algunos en la izquierda sienten que se han quedado huérfanos. “Era mi segundo padre”, alcanzaba a decir entre lágrimas Pilar Lázaro, de 78 años, que conocía a Carrillo desde “hace por lo menos 50”. Lázaro, sentada en un extremo del escenario, no podía contener el llanto y resumía su pesar con un breve “se ha muerto lo mejor”.

“Es un personaje histórico, pero además le necesitábamos en el día a día. Están las cosas tan mal que solo oírle a él daba esperanza”, destacaba sobre la figura del fallecido Esther Santomé, auxiliar de producción de 52 años.

Más que un padre, a otros se les ha ido una especie de abuelo, como a Miguel Ángel Padilla. "Le tenía un especial cariño", contaba nervioso el joven de 19 años. "Es un hombre que representa mucho para mí, porque mi abuelo también era comunista cubano. Y hacía mucho por los jóvenes".

El martes murió un ejemplo de generosidad y un referente para buena parte de la izquierda española. Sus palabras habrá que buscarlas desde ahora en los libros de historia y las hemerotecas, y quedarán en la memoria de varios cientos de miles de personas. Las cenizas del hombre que fue navegarán desde el jueves en su mar de Gijón.

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