El negocio de la marihuana puede echar raíces en Estados Unidos. La legalización de su consumo para fines recreativos en Colorado y Washington en las pasadas elecciones supone una oportunidad de negocio para muchos productores locales.

Según la Asociación Nacional de la Industria del Cannabis (NCIA, en sus siglas en inglés), tan sólo la industria médica de la marihuana generó en Colorado 181 millones de dólares en ventas desde 2010 y dio trabajo a 4.200 personas. Unas cifras que se incrementarán con la legalización, según indica Aaron Smith, director ejecutivo de la NCIA, a The Huffington Post.

"La industria médica de la marihuana sólo supone el 10% de los consumidores en Colorado, lo que significa que hay otro 90% que obtiene marihuana en el mercado negro. Ahora que será más fácil, habrá un crecimiento significativo del mercado", indica Smith, quien cree que las ventas generarán miles de millones de dólares de beneficio en Colorado y Washington. Además, cree que California será "el siguiente de la lista" porque el mercado allí es "enorme".

En Washington, Alison Holcomb, directora de campaña de New Approach Washington, la principal asociación en apoyo a la legalización, es igual de optimista sobre el impacto económico que supondrá. "Imagino que habrá granjeros interesados. Panaderías y tiendas de bebidas también pueden querer productos con marihuana", asegura.

Sin embargo, el optimismo choca con la realidad de Estados Unidos, donde el Gobierno federal sigue considerando ilegal la producción de marihuana. Por eso, algunos empresarios no lo tienen tan claro. "Tengo dudas sobre si producir pasteles por las leyes federales", asegura a The Huffington Post Emily Brune, dueña de una tienda de repostería en Seattle (Washington). "Lo haría si pudiera venderlos con seguridad. Pero es demasiado riesgo, porque si pierdo mi negocio pierdo mi casa", explica. Dueños de otros establecimientos mantienen las mismas opiniones.

Más aún después de leer el comunicado de la Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas en el que se asegura que la situación no ha cambiado y que la marihuana sigue siendo una "sustancia bajo control". Pero desde la NCIA mantienen que los ciudadanos "se han levantado y han dicho que, no sólo apoyan la legalización, sino que quieren que se extienda". "Esto puede servir de presión para que el Gobierno se mueva en la dirección correcta y armonice el sentimiento de los votantes con una ley a nivel federal", añaden.