El movimiento islamista Hamás celebra hoy en Gaza por todo lo alto su 25 aniversario, con la presencia, por primera vez en la franja, de su máximo dirigente, Jaled Meshal.

Se espera que más de 200.000 personas participen en las marchas y manifestaciones para conmemorar el cuarto de siglo del nacimiento del movimiento, que se cumple el próximo día 14, pero que se ha elegido celebrar hoy para hacerlo coincidir con el 25 aniversario del comienzo de la Primera Intifada.

El acto más relevante de la jornada será el discurso de Meshal en el centro de Gaza capital, en el que se espera apueste por impulsar la reconciliación con el movimiento rival, Al Fatah. En esta ocasión y por primera vez en cinco años, Fatah, junto al resto de facciones palestinas, han decidido arropar a Hamás y participar en las festividades.

Según informó Hamás, más de un millar de seguidores del movimiento han llegado del extranjero a través de la frontera con Egipto de Rafah para participar en el evento.

Muchos proceden de países como Catar, Bahrain, Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Líbano, Marruecos, Argelia, Túnez, Indonesia y otros países árabes o islámicos, informó la agencia de noticias Maan.

LOS HERMANOS MUSULMANES

El movimiento islamista Hamás, vinculado ideológicamente a los Hermanos Musulmanes ha logrado convertirse en un factor clave de la política palestina, a pesar de ser considerado internacionalmente una organización terrorista. El jeque Ahmed Yasín, muerto en un ataque selectivo israelí, fundó Hamás a finales de los ochenta como un movimiento reducido, comprometido en su carta fundacional con la lucha armada para acabar con Israel y expulsarlo de Oriente Medio.

Su nacimiento coincidió con la primera Intifada (1987-1993), el alzamiento popular contra la ocupación militar israelí que devolvió el problema palestino al primer plano de la política internacional y que finalizó con la firma de los acuerdos de Paz de Oslo en 1993. Desde el principio, Hamás -que siempre ha contado con el apoyo financiero de Irán- se opuso firmemente al pacto, que en 1994 alumbró la Autoridad Nacional Palestina (ANP), y mostró su rechazo con una oleada de atentados suicidas.

"Los atentados contra Israel en la década de los 90 y principios del siglo XXI impulsaron al movimiento, que pasó de ser algo popular a tener una presencia mundial", explica a EFE Adnan Abu Aamer, profesor de ciencia política en Gaza. La ANP se concentró, entonces, en reprimir al movimiento y poner fin a los atentados, que amenazaban con causar una guerra entre Israel y los palestinos, añade.

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Khaled Meshaal y el primer ministro de Gaza, Ismail Haniyeh, en las celebraciones en Gaza.

AZOTE DE ISRAEL

En respuesta, Hamás boicoteó las elecciones generales y presidenciales de 1996, así como las presidenciales de 2005, que se celebraron tras la muerte del histórico líder Yaser Arafat y elevaron a Mahmud Abás a la presidencia palestina.

"En estos 25 años, Hamás ha logrado importantes triunfos políticos a través de sus ataques armados contra Israel. Ha logrado pasar de ser una facción local de resistencia a ser un movimiento mundial que todo el mundo reconoce y con el que muchos países se plantean hoy establecer nuevos lazos", afirma Abu Aamer.

El despegue político definitivo se produjo en 2006, con la decisión del grupo de participar en las elecciones parlamentarias, en las que obtuvo un triunfo rotundo. Su mayoría absoluta acabó con el dominio de Fatah en la vida política y en el Consejo Legislativo Palestino, aunque le supuso la férrea oposición de Abas y el boicot internacional.

Tras un fallido intento de formar un gobierno de unidad nacional, y con una situación de inestabilidad permanente en Gaza, Hamás tomó el control de la franja y expulsó a las fuerzas leales a Fatah en junio de 2007.

APOYO DEL MUNDO ÁRABE

Desde la franja, que gobierna sin oposición, ha buscado el reconocimiento y apoyo de los países árabes y otras naciones, que ha ido creciendo desde el estallido en 2011 de las revueltas en las naciones vecinas.

La reacción de Israel fue la declaración del territorio como 'entidad hostil' y la imposición de un férreo bloqueo por tierra, mar y aire, apoyado por Egipto, que en siete años no ha conseguido su objetivo de debilitar y desbancar a Hamás.

El cerco quedó horadado por la excavación de cerca de un millar de túneles en la zona de Rafah, que comunican la franja con la península egipcia del Sinaí, a través de los cuales entran todo tipo de productos, desde combustible a armas para las milicias.

"Desde 2007, Hamás ha conseguido vencer al bloqueo israelí y mundial impuesto sobre Gaza. Ha logrado introducir en la franja todo lo que necesita para vivir y armas para seguir luchar contra Israel", dijo a Efe Ahmed Fayumi, analista político y periodista de Gaza capital.

Israel también trató de quebrar el poderío de Hamas con una operación bélica que no solo no logró su objetivo si no que fomentó, además, la llegada de barcos de activistas y organizaciones internacionales que trataban de llevar ayuda humanitaria y denunciar las consecuencias del bloqueo para su más de millón y medio de habitantes.

Aquella operación militar, bautizada Plomo fundido segó la vida de más de 1.400 palestinos en el tránsito entre 2008 y 2009. En 2010, el sangriento asalto israelí a uno de esos barcos de activistas derivó en duras condenas internacionales que obligaron a Israel a aliviar el cerco y permitir el flujo de ciertos productos, aunque la salida de personas y bienes es aún prácticamente nula.

El último enfrentamiento bélico con Israel, ocurrido el pasado noviembre y que causó la muerte a cerca de doscientos palestinos, no ha hecho más que reforzar a Hamás y reavivar las críticas a la política israelí.

Además de permitirle presentarse como "triunfador ante el enemigo sionista" y como "libertador de la franja", el grupo piensa utilizar la tregua acordada como instrumento para impulsar la reconciliación con Al Fatah.

"Está claro que el programa político de Hamás tras la guerra de noviembre será tratar de conseguir que su movimiento encabece a los palestinos tanto en Gaza como en Cisjordania en el futuro", afirma Abu Aamer.