Para José Luis Vicente Vicente, "el fin del mundo" no llega este viernes. Llega todos los viernes. Con mucha ironía y humor negro, este licenciado en Ciencias Ambientales cree que los recortes han dado un jaque a la ciencia y la investigación. "Cada día está todo más negro y da muchísima rabia. Cada viernes en lo que dura un Consejo de Ministros nos recortan derechos, nos sorprenden nuevos recortes que nos afectan, a mí y a mis compañeros. Tenemos ya pocas perspectivas de futuro y te preguntas insistentemente: ¿qué hago? ¿qué más quieren de mí? ¿Qué más puedo estudiar o qué nuevo idioma tengo que aprender?", lamenta en conversación con El HuffPost.

En juego están los proyectos personales de la que se suele llamar "la generación mejor preparada" de la Historia de España. Ahora, los políticos repiten la expresión cada vez menos. Ya no hay mucho de qué presumir, porque tener estudios no es ni mucho menos sinónimo de éxito. En juego está también el mantenimiento del avance de la ciencia, esa progresión constante que dio grandes zancadas en el siglo XX, pero que podría paralizarse en España en el XXI. Ante eso, los investigadores y científicos han decidido alzar la voz, y este miércoles salieron a las calles de toda España para dejarlo claro.

Sin embargo, José Luis tiene algo que celebrar. Ha logrado una beca para hacer el doctorado en la Universidad de Jaén, en la que cursa su tercer master. "Me ha costado mucho creérmelo, he entrado muchas veces a la web hasta cerciorarme de que era de verdad", reconoce entre risas. Cobrará 1.200 euros al mes y se siente un privilegiado. Estadísticamente lo es en una España con más de un 50% de paro juvenil. "No conozco a nadie de mi grupo o promoción que haya salido adelante" pudiendo dedicarse a la investigación, asegura. La mayoría de sus compañeros tienen suerte si pueden trabajar en empresas donde controlan, por ejemplo, el tratamiento de resíduos. Pero eso no es investigar. En toda la Universidad de Jaén se han concedido un puñado de becas de doctorado (en todas las facultades). Duran cuatro años. Los agraciados lo supieron ayer tras meses de angustia porque la institución pasaba dificultades hasta para pagar a sus empleados en nómina.

José Luis investigará sobre las emisiones de CO2 de los olivos y como reducirlas. La disminución de emisiones de CO2 es uno de los objetivos de la política climática de la Unión Europea, que aporta ayudas a las explotaciones que dejan de expulsar gases contaminantes.

"Hay muy poquita gente" escudriñando ese campo, dice. Se concentran sobre todo en Jaén y Granada, dos de las capitales del olivar. Él pasará por el campo, por el laboratorio y por un despacho. Sin duda tendrá que dar clases. ¿Qué dirá a sus alumnos?

"Que no se rindan. Que es verdad que la cosa está complicada, pero hay que salir adelante. Haciendo lo que sea. Si es necesario irse, habrá que buscar otros países. Pero hay que estar siempre haciendo algo, sin rebajarse, sin perder la esperanza"

José Luis "tenía las maletas hechas" para irse a América Latina, donde ahora hay más trabajo y más dinero. Pero podrá celebrar las Navidades en casa. "Cumplo 24 el día 24 y lo celebraré con mi familia. Mi hermana también acaba de encontrar empleo. Estoy muy contento, sobre todo por mi padre. Es electricista y cada vez tiene menos clientes, pero además tiene algún achaque. Ahora ya no tiene que preocuparse", reconoce.

Puede decirse que José Luis es un privilegiado. Una aguja en un pajar o una excepción a los proyectos personales truncados por la crisis y la gestión que mete la tijera a la ciencia. Al día siguiente de la buena noticia, José Luis irá a la radio universitaria donde colabora. "Hay otras personas que lo pasan mal", advierte. Para ellas hará con más compañeros un maratón solidario de 11 horas. Después, celebrará su suerte con sus amigos, animándolos a no desfallecer.