«Vi que la cartera tenía una tarjeta de crédito y un D.N.I. y no lo pensé. Me fui al supermercado a comprar comida y pañales para mis dos hijas pequeñas, que entonces tenían cuatro años y año y medio. Yo entonces no tenía trabajo, ni dinero. No pensé en las consecuencias». El 24 de mayo de 2007 la casualidad se cruzó con Emilia Soria, en una calle de Requena, y le gastó una mala pasada. La joven se encontró una cartera en el suelo.

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