La Casa del Rey empezó a sospechar en julio de 2005 de las actividades de Urdangarin. Así se desprende del comunicado que ha emitido el asesor jurídico del Monarca, José Manuel Romero, conde de Fontao, a quien La Zarzuela encargó en esa fecha que revisara "la fórmula jurídica aplicable a la forma y al contenido de las actividades empresariales que realizaba don Iñaki Urdangarin en el marco del Instituto Nóos". Las sospechas empezaron en 2005 y se materializaron, en 2006 cuando Romero, emisario en ese momento del Rey, envió una carta al duque de Palma indicándole que debía abandonar su actividad privada y renunciar a los cargos que ocupaba.

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