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Olga Wornat: la periodista que conoce el lado íntimo del papa Francisco

14/03/2013 10:43 CET | Actualizado 14/03/2013 10:43 CET
Cortesía Olga Wornat/AP

Olga Wornat, periodista y escritora argentina, es una de las pocas personas, fuera de la Iglesia, que pudo conocer de cerca de Jorge Mario Bergoglio, el actual Papa Francisco, cuando estaba investigando material para escribir el libro “Nuestra Santa Madre, historia pública y privada de la iglesia católica’ y lo entrevistó.

Desde ese momento estrecharon lazos. HuffPost Voces habló con la periodista que lo conoce en la intimidad y nos cuenta de su personalidad, su lado controversial y el pasado oscuro del que hoy ya llaman “El Papa de los pobres”.

¿Quién es la persona detrás del Papa Francisco?

Un personaje fascinante como todo jesuita. Él pertenece a una congragación de gente muy brillante intelectualmente, él lo es. Es un hombre muy enigmático, de bajo perfil. Los jesuitas son los más brillantes de la Iglesia, les gusta mucho y les interesa la política. Es muy curioso el nombramiento de él porque es la primera vez que un jesuita llega a un cargo tan alto, teniendo en cuenta que la congregación de los jesuitas fue muy castigada por Juan Pablo II, prácticamente los hizo desaparecer, porque veía a los jesuitas como una congregación de marxistas, revolucionarios y de revoltosos.

¿Cómo te convertiste en su biógrafa?

Yo lo conocí a Bergoglio cuando estaba en el arzobispado de Buenos Aires y él era la mano derecha del cardenal Quarracino. Trabajaba muchísimo con los pobres, es un hombre muy austero, pero de una salud muy frágil. Es hijo de una familia de italianos, su mamá era italiana, de clase media.

¿Por qué su salud es frágil?

El tuvo tuberculosis cuando era niño, le dejó una secuela bastante importante, le falta la parte superior del pulmón derecho y tiene angina de pecho. Por eso practica mucha natación.

¿Cómo lo podrías describir desde tu óptica?

Es un hombre difícil porque no habla mucho, sino que va a escuchar, es un hombre de medias palabras, al revés de Juan Pablo II no es un hombre conversador. Y es muy desconfiado. Cuando yo estaba investigando para el libro, no sé si le cayó muy bien el hecho que yo escribiera sobre la iglesia católica argentina, pero lo aceptó. Le dije que iba a haber un capítulo importante que tenía que ver con él y se puso nervioso. Sobre todo porque hay una etapa de él que es bastante oscura, que tiene que ver con la época de la dictadura militar argentina.

¿Cuál fue la postura del Papa Francisco en esa época?

Hay informaciones voces muy contradictorias sobre el grado de colaboración que tuvo él con la dictadura durante esos años. Yo hablé con jesuitas, con miembros de la congregación que lo señalan a él como colaborador. Bergoglio era un hombre que en ese momento era el director del colegio máximo, que es un colegio de formación de todos los jesuitas del Cono Sur y está en la provincia de Buenos Aires. Hay denuncias concretas, yo las tengo, acerca de que él habría suministrado listas con los nombres de los miembros de la Compañía de Jesús que estaban relacionados con “los grupos guerrilleros”, los que tenían una postura de izquierda o revolucionaria, dos de ellos, que entrevisté lo acusaron muy fuertemente.

¿Hablaste del tema con el Papa? ¿qué te dijo?

Me lo negó, me dijo que eso no era verdad, que él se reunía con los miembros de la junta militar justamente para pedir por los sacerdotes que habían sido secuestrados. Es una nebulosa que hay en su historia sacerdotal, es muy oscuro y contradictoria. Hay quienes lo aman y quienes lo odian, no hay términos medios para él. Pero no es lo único oscuro en su vida.

¿Qué más hay oscuro en la vida del Papa Francisco?

Nunca me quiso contar por qué razón la Compañía de Jesús lo castigó. Lo enviaron a una especie de retiro espiritual a una ciudad de Argentina y estuvo muchísimo tiempo, muy aislado, y allí sufrió una profunda depresión. Es un hombre por un lado fascinante en lo intelectual, contradictorio, político. Es un férreo opositor al aborto, al matrimonio igualitario con su respectiva adopción, pero en lo personal es un hombre muy cálido, jamás levanta la voz, muy inteligente, escucha, es muy parco, responde poco, lo preciso y siempre cuando se despide dice “rece por mi”.

¿Por qué fue ese castigo del cual él no habla?

Se comentan muchas historias, no quisiera adelantar nada porque estoy escribiendo sobre eso y tengo mucho por confirmar, pero él es como todos en el mundo de la Compañía de Jesús, tímido, es muy solitario, no es un hombre carismático, pero tiene una gran conexión con los pobres. Los pensamientos de los jesuitas son muy progresistas, de izquierda, por eso hay quienes lo odian, pero muchos lo adoran. El tiene costumbres muy austeras, rechazó siempre coches oficiales, le gustaba tomar el autobús público, se tomaba el subte, llegaba a la iglesia de los barrios humildes caminando. Cuando se hizo el homenaje a Carlos Mujica, que fue el líder para los sacerdotes del Tercer Mundo, que fue asesinado por la Triple A en el año 1975 [Triple A, movimiento paramilitar de ultraderecha peronista], siendo Cardenal le rindió un homenaje, eso fue histórico en Argentina. Fue a la villa de Retiro [zona pobre de un sector de Buenos Aires donde los terrenos eran tomados sin permiso]. Esto muestra las luces y las sombras de su personalidad.

¿Cuál es la postura del Papa Francisco del lado oscuro de la iglesia, las acusaciones de pedofilia?

Tengo una experiencia personal con él sobre eso. Cuando escribo el libro, hay un capítulo dedicado al Arzobispo Storni, que era tercero en el rango de la iglesia católica argentina, donde lo denuncié por los abusos que cometía contra los seminaristas de la provincia de Santa Fe. Ocurrió un escándalo terrible en ese momento. Entonces, el arzobispo se refugia en el Vaticano y Ratzinger [Benedicto XVI] que estaba a cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuando todavía estaba Juan Pablo vivo, le pidió a Storni que se regresara a la Argentina, renunciara y se pusiera a disposición de la justicia. Yo lo hablé con él [Bergoglio]y le pregunté si lo iban a defender y me dijo: “que se encargue la justicia”. Después me entero que los abogados que defendían a Storni, frente a la denuncia de los seminaristas, eran los abogados colocados por el episcopado argentino del que Bergoglio era miembro. Lo hablé con él y le dije que eso era terrible, porque el episcopado estaba pagando abogados a un señor que había abusado de chicos de 14 años, había una investigación propia de la iglesia argentina. Él no me contestó, me dijo que eso era así, que las leyes de la iglesia eran muy estrictas.

Conociéndolo ¿Qué podemos esperar de Bergoglio como Papa?

No vamos a encontrar un hombre que va a realizar los grandes cambios, porque es un hombre de la iglesia. Sí, es un hombre de una gran sensibilidad social, brillante, pero no va a ser el hombre de las grandes reformas. No es de pompas, ni le gusta que le besen el anillo, detesta eso. Me imagino que ahora deberá seguir protocolos, pero quizás no, porque aún siendo cardenal rechazaba que le besaran el anillo, no quería, incluso yo lo he visto vestido de civil, siendo ya cardenal, al revés de los anteriores.

Es un jesuita. Hay que leer a San Ignacio de Loyola para entender a Bergoglio.

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