Carlos Fabra no se muerde la lengua. En esta ocasión, el expresidente de la diputación de Castellón ha tenido unas palabras para el extesorero de su partido Luis Bárcenas: es un "sinvergüenza como la copa de un pino".

Así se ha expresado durante una rueda de prensa Fabra, que ha sentenciado: "El que la tenga en su conciencia haberla hecho, que la pague". Las cuentas del PP, ha defendido, está "auditadas por el Tribunal de Cuentas y está todo claro".

Además, el expresidente de la diputación ha reconocido que donó durante dos años 5.000 euros al partido para solucionar una situación financiera "delicada". "¿No puedo donar a mi partido lo que quiera?", ha preguntado.

Ha especificado que entregó primero al partido 4.500 euros "porque era necesario y yo era una persona de partido que estaba retribuido y consideré, en un momento en que se necesitaba aportar un dinero para el partido de mis ingresos como presidente de la Diputación, hacer una aportación como la han hecho otros miembros que ocupan cargos y que viven de sus cargos".

"Me parece lógico que pudiera aportar", ha añadido Fabra, quien también ha reconocido que al año siguiente proporcionó otros 500 euros y les pidió la misma cantidad a casi todos los parlamentarios, algo que, según ha dicho, "no fue obligatorio", pues al que no lo hizo "no se le reprendió". No obstante, sí que ha indicado que una parte "hizo una aportación".

En este sentido, ha asegurado: "Si éramos 50 cargos electos, hubo una aportación de 25.000 euros que pudieron solucionar en aquel momento alguna situación financiera delicada del partido porque nunca hemos nadado en la abundancia".

"ME LA TRAE AL PAIRO EL NEW YORK TIMES"

"Me la trae al pairo el New York Times y las declaraciones acerca de esto, pues tengo muy claro que el aeropuerto es esencial y que sin él Castellón no tiene ningún futuro económico y turístico". Estas son las palabras que ha dicho en relación al reportaje publicado el pasado domingo por este diario estadounidense sobre la corrupción en España.

En esta pieza, se señalaba este aeródromo como el "símbolo del derroche" en España. Fabra ha opinado que no se puede "vivir sólo del azulejo, y el aeropuerto es esencial para la vida económica de Castellón y para que pueda tener un índice de paro del 4,5 por ciento, que es un paro técnico, y no como estamos en este momento".