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Segundo aniversario del 15-M: la política vuelve a las plazas con un llamamiento a la rebelión

12/05/2013 11:06 CEST | Actualizado 13/02/2014 13:28 CET

El malestar que acumulaban los ciudadanos acosados por la crisis reventó en 2011 en una protesta que ya es Historia. Ni antes de aquel 15 de mayo, ni ahora, cabía imaginar la Puerta del Sol convertida en campamento, en un ágora permanente cubierta de lonas y habitada por una ciudadanía cabreada deseosa de hablar de política. Este domingo, cuando se cumplen dos años de la manifestación que marcó un antes y un después, el 15-M llama a tomar de nuevo las calles con un mensaje renovado: es el momento de pasar de la indignación a la rebelión, de hacer un escrache al sistema.

Los aniversarios invitan a hacer balance, a contar logros y revisar fracasos. En el caso del 15-M la cosa se complica parece que aún cuesta entender lo básico. ¿Qué es? ¿Quiénes son? ¿Qué quieren? La derecha mediática se apresuró a ver la mano negra de Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE) y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) moviendo los hilos del movimiento, mientras la joven socialista Beatriz Talegón dejaba caer hace apenas una semana que detrás del 15-M estaba la derecha. Teorías conspiranoicas hay para todos los gustos.

"El 15-M, para mí, es un espacio de debate, un punto de unión de mucha gente, cada uno de su padre y de su madre. Es un lugar para el diálogo donde un colectivo lanza una idea, y otros la hacen suya, la transforman y entre todos se construye un acuerdo, una idea consensuada", trata de explicar Kike Castelló, miembro de Democracia Real Ya (DRY) Madrid, después de admitir que a veces a él mismo le cuesta saber qué es.

Susana, participante activa del 15-M, también aclara antes de nada que habla por sí misma, nunca en nombre del movimiento que rechaza liderazgos y se caracteriza por su heterogeneidad. Cuenta, en esa jerga que dos años después empieza a sonar familiar, que el 15-M "es un paraguas de horizontalidad bajo el que construir colectivamente", o "un movimiento orgánico en modo de rizoma que trabaja para apoyar y defender los espacios que los poderes están tirando".

El nacimiento del 15-M

QUIÉN ES EL 15-M

Si el qué -una nueva forma de hacer política, un proceso de reeducación democrática, un despertar de la ciudadanía, una lucha descentralizada para la defensa de los derechos sociales, un camino hacia un cambio de régimen, y un largo etcétera- no es fácil de consensuar en una definición, el quiénes es también escurridizo, porque como dice Dani, simpatizante de DRY Madrid, "toda persona que se considere 15-M lo es". "Somos ciudadanos y queremos construir un mundo mejor para todas", simplifica Susana.

Ahí caben desde libertarios anarquistas, hasta la socialdemocracia, e incluso la democracia cristiana, asegura Castelló. Por eso las metas y las formas de alcanzarlas dependen de a quién se pregunte. Esa complejidad del movimiento es la que le resta operatividad, si lo que se le pide es llegar a un programa de objetivos concretos. A la vez es su gran punto fuerte y lo que impide que los partidos tradicionales o los gobiernos de turno lo controlen. Como explica el activista de DRY, "tienen miedo de tantas cabezas que piensan y actúan de forma tan difusa".

Al final todos están de acuerdo, según él, en que el objetivo es "un cambio de régimen que tenga a las personas como centro". Dani recuerda otros propósitos tantas veces reclamados en las manifestaciones de los últimos dos años: "Un cambio hacia un sistema con más y mejor democracia, basado en los derechos humanos, el bien común y lo público; una política desde las bases y las personas y una economía al servicio de la gente y no de los bancos. En definitiva, un sistema en el que tengamos control de nuestras vidas".

DÓNDE ESTÁ EL MOVIMIENTO

En estos dos años de vida el movimiento, orgánico como dicen que es, ha ido evolucionando. 2011 fue el año de la explosión democrática en las calles y las asambleas, de las amenazas o desalojos consumados y las reacciones de apoyo masivas ante la represión policial. Llegó el verano y muchos de los jóvenes que ocupaban las plazas -como recuerda la activista Isabel de Burgos, que se instaló con ellos a sus 53 años- se fueron de vacaciones y ya no regresaron a las comisiones de trabajo. El 15-M se descentralizó y se instaló en barrios, pueblos e incluso en el campo. Las asambleas empezaron a ser más cortas y más eficaces, y se perfeccionaron los métodos de trabajo y las herramientas de comunicación y difusión que han desarrollado.

El segundo año ha supuesto, por un lado, la pérdida de algunos de los activistas que gestionaban el día y al día, la comunicación y la convocatoria de actividades. Hace falta gente nueva, no lo niegan. Las multas y la movilización permanente queman, y a pesar de todo, el 15-M no ha dejado de moverse, y ramificarse. Dispersión, pero también extensión y consolidación.

Quienes se preguntan dónde está el 15-M pueden encontrarlo integrado en las mareas ciudadanas, que han adoptado sus formas de protesta. Lo verán en corros semanales de vecinos en plazas de barrios y pueblos. En mesas callejeras que consultan la opinión de los ciudadanos sobre la privatización del agua o la sanidad. En cooperativas de autoempleo. Acompañando a personas mayores al médico. Evitando, junto a la PAH, los desahucios de cientos de familias y okupando viviendas para las que se han quedado en la calle.

Están también detrás de la demanda que ha sentado en el banquillo a Radrigo Rato y otros 33 miembros del Consejo de Administración de Bankia, y apoyando las manifestaciones de estudiantes que han paralizado de momento la reforma de la ley educativa.

LOGROS DEL 15-M

Al 15-M le reclamaron objetivos concretos desde el primer día y ahora se le pide que dé cuenta de sus logros. Pablo Prieto, que ha participado activamente en el movimiento desde el mismo 15 de mayo, responde en su blog en El Huffington Post a la pregunta del millón: "Pero ¿qué ha conseguido el 15-M hasta ahora?"

Este sábado 11 de mayo, para animar a salir a la calle a quienes piensan que las manifestaciones no sirven para nada, circulaba esta imagen en las redes sociales a modo de minibalance:

Susana prefiere hablar de los resultados intangibles que se harán patentes a largo plazo, porque son nuevos "procesos sociales que tienen que madurar". Se refiere por ejemplo a que el 15-M ha conseguido "acercar la política a la calle". La generación de sus padres, cuenta, sostenía que "la política era peligrosa, había que dejársela a los que entendían". "Eso se rompió desde que hubo esa magia, y ya está en nuestros genes, no se puede revocar". Cree también que el movimiento ha hecho que el bipartidismo se tambalee, como recogen las últimas encuestas de intención de voto, y ha dejado patente que "si los ciudadanos no se preocupan de sus necesidades, sus partidos no se van a ocupar de ellas", y por lo tanto, es necesario reclamar cauces a la participación ciudadana.

Kike Castellano habla también de transformaciones no cuantificables, pero que se palpan en el clima: "La gente se ha concienciado de que esto no puede seguir así". El poder judicial, opina, también se está empezando a dar cuenta, como demuestra el auto que archiva la causa penal contra los activistas que hicieron un escrache ante el domicilio de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Otro síntoma del cambio que menciona es, por ejemplo, que hace tres años los sábados por la noche la tele emitía galas y ahora organiza debates políticos.

"Se está avanzando en un cambio de sistema", valora Isabel de Burgos, que cuenta sentada a los pies de una escalera en una acampada de protesta la noche del 10 de mayo en la sede de la Oficina Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid, que no se pierde un escrache y se apunta a cualquier lucha que se encuentra. Para ella, asistimos al fin de una era comparable al derrumbamiento del imperio romano, y el 15-M está construyendo las bases sobre las que se sostendrá el nuevo régimen.

PASO A LA VÍA INSTITUCIONAL

Al 15-M se le ha conocido por rechazar a los partidos políticos, que no la política, por su sistema vertical y porque forman parte de la democracia representativa que quieren cambiar por una participativa. Estos días, sin embargo, se han publicado varias noticias sobre alianzas con partidos o formación de nuevas organizaciones. Activistas del 15-M y partidos de izquierda planean impulsar un frente electoral, publicaba infoLibre; Partidos, 15-M, frentes y elecciones: comienza el baile, anunciaba eldiario.es; De "no nos representan" a impulsar candidaturas, titulaba Marta G. Franco, periodista y activista en la comunicación del 15-M, nada sospechosa de sobredimensionar un debate, que aunque aún marginal, existe desde hace tiempo en el movimiento.

"Tenemos que explorar las cuatro vías", explica Kike Castelló. Son, en su opinión, la presión en la calle; la hegemonía del discurso -un ejemplo de éxito de que el mensaje ha calado, recuerda, es que en el Bernabéu se entonase el Sí se puede en la final de la Champions; la vía judicial, como la querella contra Rato; y la electoral. "Son compatibles y no excluyentes", opina. Advierte que DRY no va a entrar como colectivo en ningún partido, ni va a crear ninguno. Reconoce, no obstante, que si hace un año pensaba que participar en la política institucional no era buena idea, porque le parecía "una cosa muy seria", ahora "viendo que los que nos gobiernan no tienen un gran nivel", ha cambiado de opinión.

Dani también está a favor de "tender puentes" entre la política institucional y la lucha en la calle. Pero como el 15-M es como es, amplio y dispar, mucha gente se opone frontalmente, como Susana, que considera que "ninguna persona que entienda el 15-M" puede participar o crear otro partido si no se reforma el sistema representativo. "No se puede evitar que haya trepas", dice tajante, aunque sí tolera la aparición de iniciativas como el Partido X, que aboga por la participación ciudadana a través de referendums y mediante el uso de herramientas digitales. "Es un espacio de reeducación de la sociedad en términos democráticos. No es el fin último pero garantiza la redistribución del poder", defiende.

DE LA INDIGNACIÓN A LA REBELIÓN

Ahora es el momento de pasar a la acción, opina Susana. "Son nuestras vidas las que están en juego", apela. La agenda de este mayo global, como han bautizado a su mes de aniversario, está repleta de acciones -toque a Bankia, encierros, ágoras, consulta por la Sanidad- pero la principal son las manifestaciones que esperan que este domingo vuelvan a llenar las calles en ciudades de todo el Estado. La de Madrid, en la que habrá el ya clásico grito mudo y asambleas abiertas, tendrá este recorrido:

"Cada familia tiene una persona en situación de desahucio o desempleo, o alguien que hace uso de la sanidad o el sistema educativo. Tenemos que rescatar el bien común por encima de los individuales y debemos participar para tomar decisiones que nos afectan a todas". Estas son las razones por las que Susana espera que la gente proteste este domingo (y más allá). "Sí se puede". Dani recuerda ese mensaje básico y asegura: "Realmente se pueden cambiar las cosas con movimientos de presión ciudadana. Hay soluciones si nos juntamos todos".

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