POLÍTICA

Debates del sábado por la noche: regresos mesiánicos, bodas de relumbrón y chicas de la Cruz Roja (VÍDEOS)

26/05/2013 11:20 CEST | Actualizado 26/05/2013 11:20 CEST

Se veía venir. No hacía falta ser un sesudo analista para intuir que, por más que Aznar se confesara en Antena 3, las incendiarias declaraciones del ex presidente con mejor abdomen de la democracia iban a protagonizar los debates de La Sexta y Telecinco. Ante tales manjares (entiéndase los dardos envenenados y no los vientres planos) todas las cadenas son amigas y no temen contraprogramarse. Normal. La ‘reentré’ de Aznar (de momento, solo a los platós) ha causado tal revuelo que las televisiones pueden repartirse sus perlas y peladillas, ahora que es época de comuniones: acusaciones veladas, delitos de baja traición, apuntes de ciertas ‘vendettas’ y, buf, mil y una maneras de atusarse el cabello.

Como se ve que Telecinco no tenía permiso para usar las imágenes de la entrevista de Gloria Lomana, toda la noche se pasaron en bucle bucólicas estampas del enlace de los Aznar con los Agag, cuyas luces (la iluminación, se entiende) están puestas en entredicho por presuntos pagos de la trama Gürtel. Las fotos de aquella boda, apenas de 2002, han envejecido a pasos agigantados y aunque uno creía que la imagen digital no se agostaba ni adquiría tonos sepias, las pantallas de plasma de ambas cadenas se empeñaban en demostrar todo lo contrario. Blanco rancio ex relumbrón, espadas y tartas, bailes de honor, chaqués y bigotes. Sonrisas y, ya se sabe, diente mucho diente, que se autoimponía Isabel Pantoja…

Y la noche, como si fuera la de bodas, se fue poniendo romántica y tontorrona. Tanto, que los políticos, que no son muy duchos en metáforas (cuando salen del “poner en valor” y del “vertebrar el territorio” ya sudan la gota gorda), visitaron el Olimpo y probaron fortuna con las artes poéticas. De ley es reconocer que Alejo Vidal Cuadras, invitado en Telecinco, estuvo bastante inspirado. En su primera intervención aseguró que “el PP es un burbujeo de lava audible” y pocos minutos después cogió el guante lanzado por Ignacio Escolar y, tras ver unas imágenes de Rita Barberá en el Oceanográfico venga a pasar tiburones a sus espaldas, bromeó con que no habían tenido tiempo de cambiar a los escualos por salmonetes.

Mientras tanto, en La Sexta, Eduardo Inda y Alfonso Rojo se tiraban los trastos a la cabeza, aunque -eso sí- respetando su espacio para los símiles y sinestesias. “Ana Botella está más quemada que la cafetera del Virginiano”, dijo Rojo, mientras se enzarzaba con su ‘sparring’ sobre qué momento fue más próspero para España, si los últimos años de Aznar o los primeros de Zapatero. De vuelta a Vidal Cuadras -que rapsoda de ‘spoken word‘ se pierde el mundo-, el diputado europeo en plan intenso se aseveraba: “Habláis de abstracciones, porque ¿qué es el PP?”, entonó, dejando la respuesta ‘blowin in the wind’. Él lo tiene claro. Lejos de las mordazas que sugieren que Génova ha prohibido a representantes populares ir a estos dos programas, el hombre de la voz de Llongueras decía: “Al mando del PP van esos ocho que están puestos en plan ‘politburó’ (…) y que yo creo que deberían cambiar. La dirección del PP actual es contingente”, decía Quadras, sin ser consciente que a toda una generación esta expresión le evocaría a ‘Amanece que no es poco’.

De la veintena de contertulios que ayer pasaron por las dos cadenas, puede que ni uno solo -bueno, siempre está por ahí Francisco Marhuenda- dudara de que el ‘comeback’ de Aznar había hecho muy pupa a Rajoy. “Soberbio“, “vanidoso“, “salvapatrias“ o “mesiánico” fueron algunos de los epítetos que se dedicaron al ex presidente, aunque Pilar Rahola, de vuelta a los recursos literarios, prefirió “construir un oxímoron” (según ella) con su titular “Puñaladas en prime time”. “Tanta metáfora y tan poca vergüenza“, que cantaba Astrud...

Que si Aznar quería salvaguardar su honor personal, que si está dolido porque postulan a Cifuentes para sustituir a su señora esposa, que si solo él se ve a sí mismo como el salvador de España… Javier Sardá, especialmente exaltado, decía que el ex presidente “tiene que estar contento de que no le hayan juzgado en La Haya por los muertos en Iraq” y también las tuvo tiesas el ex cronista marciano con Vidal Quadras, que dijo con sorna que no tenía problema alguno con Dolores de Cospedal: “He ido a verla dos veces y ni me ha contestado. Por lo demás, todo bien”.

Lo de Aznar, con sus juegos de estrategia, parecía más propio del griterío del ’GH’ o las excitaciones de un ‘Deluxe’ que de un debate pretendidamente serio. (Claro, que a ‘Sálvame’ ya acudió hace días su sobrina, la del destape de ‘Interviú‘). Solo mirar los números ya asustan: la entrevista de Antena 3 sumó 15 reproches y duró 36 minutos. Los programas de Telecinco y La Sexta se nutrieron de estos menudillos durante casi cinco horas. Los invitados de esta última cadena analizaban plano a plano, ‘frame’ a ‘frame’, lo que llamaron ‘la maldición del Escorial’.

Y lo cierto es que tanta intimidad bajo la lupa parecía requerir un teléfono de aludidos. A falta de este, del que podrían haber hecho uso los más de mil invitados a la boda Aznar-Agag (seguro que alguno picaba), Marhuenda asumió que él iba a ser el asaeteado por más que negara ser portavoz de nadie.

Evidentemente, la cuestión política se fue atomizando y, así, los contertulios analizaron el panorama tras los ‘tres puntos, colega’ del pequeño terremoto mediático. Que si las palabras de Aznar dejan a Botella a los pies de los caballos, que si esta es la de arena que necesitaba Gallardón tras la cal del debate abortista, que si ¿habrá algún tapado en las filas del PP que pueda invertir el abatimiento general? Quizá ‘tapado’ no sea una expresión afortunada…

Sería injusto, no obstante, decir que Aznar fue el único y exclusivo protagonista de la noche. De hecho, en Telecinco tardó en asomar su patita porque ofrecieron previamente una entrevista de aúpa. Apareció Concha Velasco ajena al oropel de plumas y lentejuelas, aunque no tardó la actriz en describirse como “valiente, clara y estupenda“.

Con su Goya de Honor bajo el brazo, Concha Velasco ha llegado a ese punto que solo alcanzan ‘las grandes’ de verdad y que les permite decir todo lo que les venga en gana sin pensar en las consecuencias ni despeinarse.

Miedo daba ya el cebo con el que la anunciaban en las pausas publicitarias -“viene dispuesta a meter caña a los políticos”, se leía en los rótulos-, al tiempo que extraían frases de su ‘preentrevista‘: “Adoro al rey, ‘soy’ absolutamente entregada a él”. “Me gusta mi bandera, es la que conozco y la que defiendo”. Sin embargo, hay otras frases menos rotundas y más cotidianas, que también la hacen grande y que, dicho sea de paso, hicieron pasar un buen rato al espectador: “Me caigo muchísimo y tengo roto todo”, “Voy de simpática por la vida y hago ejercicios espirituales para no ser mal educada” y, mi preferida, un ‘must be’ de esta temporada: “He dejado de participar en política por culpa de mi ginecólogo”. La anécdota que contextualiza esto, que la cuente ella mejor…

LA MUCHACHITA DE VALLADOLID

La Velasco, que demostró que no teme ser ubicua con sus cines de barrio, grandes hoteles, tiempos felices y demás, dejó a Jordi González con la palabra en la boca cuando le preguntó por el regreso de Aznar, porque prefirió no opinar y suspender el juicio. “¿Para eso decimos que vas a meter caña?”, se rió el presentador, admitiendo que había recibido una lección, pues eso, de una grande. La actriz lo que sí que confesó es que había sido víctima de los escraches, ¡cuando ni se habían inventado aún!

Contó que hace diez años, cuando apoyaba a los socialistas, le destrozaron el coche, le llenaron el portal de pintadas y, en consecuencia, tuvo que dejar su hogar. “Me cambie de casa. Ah no, me la quitaron. La tuve que dar para pagar mis deudas…”, dijo haciendo del drama comedia, mientras le ponían vídeo del año 86 en los que cantaba salesora ‘Ay que viva el IVA’. En fin, que la muchachita de Valladolid, pasados los 70, se mostró en plena forma y la mejor evidencia es que etiquetas semejantes a #noescracheisaConchaqueesoestámuyfeo prendieron en Twitter.

El resto de la noche discurrió entre cruentas historias de niños robados, dramáticos casos de los afectados por las preferentes de Bankia y alguna que otra referencia a las investigaciones a la Infanta, aunque pasando por ellas de puntillas y haciendo un ‘demi plie’. También se habló del “quiero y no puedo” escenificado por el paso por prisión de Miguel Blesa (que si para ese viaje hacían falta tales alforjas) y Gaspar Llamazares reconoció que su Izquierda Unida mantiene conversaciones con el juez Garzón para su hipotética vuelta a la política. Interesante fue también -aunque ya en horario en exceso noctámbulo- la tertulia sobre las deudas que deberían asfixiar al fútbol español si este no jugara con ventaja.

El economista Gay de Liébana analizó el presunto trato de favor del que gozan algunos clubes y divagó sobre si esta burbuja reventará el día en el que Pepe o Puyol (no discutir) entren con los tacos por delante. La resaca de Champions y el permanente estar en vilo por la decisión de Neymar retrotrajeron al pan y circo, y cerraron como un gran círculo cósmico todo lo que ya se había dicho de inicio. Ay, qué bonito vivir por encima de las posibilidad. Ay, esas fiestas con esculturales flamencos de hielo y confetis de 4.000 euros. Ay, esa luz cegadora de la trama Gürtel…

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