POLÍTICA

La selección española de contertulios también golea el sábado noche (VÍDEOS)

09/06/2013 11:28 CEST | Actualizado 09/06/2013 11:28 CEST

Anoche era turno de La Roja. No de la ideológica, sino de la selección española de fútbol. Ganó 2-1 a Haití, quizá un resultado un tanto exiguo teniendo en cuenta el rival. Pero un triunfo al fin y al cabo. Sin embargo, Casillas y compañía no fueron los únicos ganadores de la noche. Porque si en algo somos potencia mundial, además de en deporte, es en pelearnos por los platós televisivos. Bueno, en debatirnos. Y la selección de contertulios de ayer, como acostumbra, fue de Eurocopa e, incluso, de Mundial.

El partido –el deportivo- se inició a las 22.00. Pero, media hora antes, el árbitro de La Sexta Noche pitaba el inicio del debate. Iñaki López anunciaba los contenidos del programa y lo hacía con sorna. Por ejemplo, al referirse a Urdangarin –al que llamó cariñosamente “mi paisano”-: “El Rey ha tenido peor suerte con su yerno que Camilo Sesto con su representante”. Dicho esto, comenzaba el balón a rodar. En el tintero, el pensionazo, que el economista Gay de Liébana resumió de forma gráfica, aunque un tanto diminutiva: “El problemilla es que vivimos muchos años y no hay dinerillo suficiente”.

Sobre este mismo asunto comenzaron a hablar los titulares. Los de la prensa, y los primeros que iban a jugar este encuentro –ninguno en pantalón corto, hay que matizar-. Alfonso Rojo y Fernando Berlín se midieron en un cara a cara donde el primero defendía las propuestas de ese ente abstracto que son “los expertos”, que recomiendan bajar las pensiones, y el segundo cuestionaba su procedencia y la vinculación de algunos de ellos con aseguradoras o cajas de ahorro. En cualquier caso, el que marcó fue Rojo… pero en propia meta, cuando nombró al profesor Gay pronunciándolo /guei/.

En el descanso, hubo tiempo no para Manolo el del Bombo, sino para autobombo. En concreto, para Chicote, el Mourinho de la cocina. Entre las cosas con más sustancia que dijo el cocinero fue que no come huevos y que a Bárcenas le serviría un plato vacío. La entrevista fue más del estilo de ‘El hormiguero’ e incluyó incluso pruebas con tiro de arco, uno de las aficiones de Chicote, que lo cierto es que tira a dar. Y, en vez del hombre de negro, la mesa para la ciencia la llevó un azafato muy personal: Miguel Ángel Revilla, otro que suele poner toda la carne en el asador, y que le conminó a adivinar, entre varios platos, qué anchoas eran las cántabras.

Revilla, que no tiene pesadillas ni en la cocina, se quedó después para explicar las recientes informaciones que cuestionan su Gobierno en Cantabria. Como si fuera una prórroga que le hubieran ofrecido en su gestión, defendió que en su vida ha robado “ni un euro”. Denunció una mano negra distinta a la de Manu Chao en los ataques recibidos e incluso ejerció de Sandro Rey vaticinando que, próximamente, aparecerán más cosas sobre él. “Hay poderes importantes contra mí porque hablo de bancos, monarquía o corrupción. Pero como no sueño con yates, es difícil meterme mano”, afirmó Revilla, transmutado en una especie de Isabel Pantoja cuando justificó su gira por distintos puntos del país para hablar de política: “Voy por España porque quieren oírme”.

Y oírse se oyeron muchas cosas en la noche de La Sexta. Llegaba el momento del partido de la noche. La Champions League del debate catódico. En vez de once contra once, solo fueron cuatro contra cuatro. Pero si llegan a estar más, hubiera habido que suspender el encuentro. Porque hasta hubo tangana –dialéctica-, de esas en las que todos los invitados hablan a la vez y el árbitro es incapaz de pitar técnica… porque eso es de baloncesto. Sobre la mesa, la retirada del saludo de algunos estudiantes al ministro Wert en un reciente acto académico.

La primera acción de este derbi corrió a cargo de Fernando Garea, para el que la protesta fue “legítima y respetable”, una idea que compartieron Elisa Beni –“yo les felicité”, recalcó-, Carmelo Encinas y Salomé García, para la que resultó algo decepcionante porque “solo 12 de los 124 alumnos presentes lo hicieron”. Salomé fue la encargada de pronunciar las palabras mágicas: “Con la que está cayendo…”.

El equipo rival no se amilanó, y sacó a su Messi, el enemigo a batir. Francisco Marhuenda soltó lo siguiente para caldear los ánimos: “Retirar el saludo a alguien con el que no se está de acuerdo es propio de la izquierda”. Le asistieron Eduardo Inda, para el que este hecho tiene “tics fascistoides”, Marta Rivera de la Cruz -que lo tachó de “inadecuado”- y Antonio M. Beaumont. A decir verdad, la que más posesión tuvo del balón, o sea, del micrófono, fue la Ronalda de la noche, Elisa Beni, a quien Marhuenda le dedicó palabras de cariño: “Estás muy graciosa sentada en plan ‘chaise longue’”. “Tú me estimulas”, le respondió Beni. Juego limpio, incluso en un torneo de tamaña envergadura.

Y, como de educación iba la cosa, volvió más tarde Revilla a ejercer de profesor, con pizarra y tiza incluidas, para explicar los males que nos acechan, ante un Iñaki López que tuvo que ejercer de alumno obediente.

En Telecinco, sin embargo, el debate anoche no fue ‘gran’, sino pequeño. Pero no en interés, sino en duración. El programa arrancó pasada la medianoche por el España-Haití, y lo hizo con el escándalo de los ERE de Andalucía. Junto al presentador, Juan Francisco Algarín, imputado en el caso, que reconoció sin pudor su papel como “correo” encargado de entregar sobres de entre 40.000 y 200.000 euros a sindicalistas y políticos andaluces. Podría hacerse el símil con un jugador apartado por dopaje, pero lo cierto es que la escena se parecía más a una estampa de Berlanga.

- Jordi González: “¿Y tú te quedaste con algo de ese dinero?

- Juan F. Algarín: “Nunca”.

- Jordi González: “¿Nunca?”

- Juan F. Algarín: “Bueno, sí, una vez”.

Más tarde, el invitado admitiría: “Al final, me di cuenta de que era un delito”…

Ante tal edificante testimonio, el equipazo de contertulios de Telecinco inició su particular competición, no sin antes dar la oportunidad de explicarse a Antonio Miguel Carmona, tras el vídeo de la pillada en la que contaba cómo Griñán le “teledirigió” en un debate anterior sobre el mismo asunto. El político socialista quiso dejar claro que no había amaños en ese campo de juego: “Yo me coordino antes de venir a la tele con mis compañeros, como es lógico. ¡No me voy a coordinar con la Conferencia Episcopal!”. Inmediatamente después, se inauguraba el duelo.

El conjunto de Isabel San Sebastián, Isabel Durán y Carlos Cuesta se afanó por demostrar la implicación del presidente de la Junta de Andalucía, consejero de Hacienda en la época del desvío de dinero para ERE fraudulentos, mientras el propio Carmona y Xavier Sardá trataban de zafarse de los adversarios. Para la moviola, el momento en que este último se declaraba incapaz de pensar que Chaves o Griñan supieran algo de esto y no actuaran, a lo que Isabel San Sebastián respondió: “Tú puedes creer en los Reyes Magos o en el Ratoncito Pérez”.

Eso sí, para pedir que se llegue hasta el fondo de la cuestión y se depuren responsabilidades sí hubo acuerdo general. Algo lógico en un caso en el que nos han querido colar un gol por toda la escuadra…