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La Policía detiene al 'Capitán Timo'

20/06/2013 12:23 CEST | Actualizado 20/06/2013 12:23 CEST
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La Policía Nacional ha detenido este jueves en Madrid al histórico Capitán Timo . José Manuel Quintia Barreiro, de 72 años, repetía la misma estrategia desde los años 60: se hacía pasar por altos cargos militares para estafar a sus víctimas.

Su arresto se produjo el pasado día 13, después de que una persona denunciara que había conocido a un hombre de unos 70 años que afirmaba ser coronel del ejército y le ofreció la posibilidad de hacerse cargo de la cantina militar de un cuartel madrileño.

El denunciante dudó del supuesto coronel porque le entregó diversa documentación personal que Quintia le había solicitado y unos 900 euros, con la excusa de agilizar los trámites de la concesión. Pensó que se podía tratar de una estafa y alertó a la policía.

La policía detuvo a Quintia en la cafetería donde pensaba cerrar su último trato. En ese momento, el estafador llevaba encima un carné falsificado de las Fuerzas Armadas españolas, para dar credibilidad sobre su supuesto cargo.

La Jefatura Superior de Policía asegura que, gracias a esta detención, se han esclarecido seis delitos de estafa en los que Quintia habría obtenido un beneficio de unos 30.000 euros, aunque no se descarta que se le puedan imputar otros hechos similares.

DÉCADAS DE ESTAFAS

El conocido como Capitán Timo lleva actuando desde los años 60 haciéndose pasar por coronel del ejército, oficial de la marina o incluso capitán de fragata. De esa manera, conseguía ganarse la confianza de las víctimas y realizar falsos negocios ligados a dependencias o servicios militares.

Quintia, que ha pasado varias veces por prisión, cuenta con más de 30 antecedentes por estafa desde 1966, con al menos once identidades diferentes, ya que cuando era arrestado daba nombres falsos.

En todos sus engaños, el delincuente ofrecía la concesión de cantinas, lavanderías o peluquerías de cuarteles o incluso la posibilidad de ser conductor de una base militar, y tras recoger el dinero que las víctimas daban como adelanto desaparecía sin dejar rastro.

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