INTERNACIONAL

El espionaje británico pinchó millones de comunicaciones a nivel mundial

21/06/2013 21:08 CEST | Actualizado 21/06/2013 22:01 CEST
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Una nueva revelación del exempleado de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense Edward Snowden. La agencia de espionaje británica (GCHQ) pinchó comunicaciones a nivel mundial y recopiló grandes cantidades de correos electrónicos, historiales de internet y llamadas.

Según ha publicado el diario The Guardian , la agencia británica ha compartido estos datos de carácter personal con sus colegas norteamericanos.

GCHQ y NSA han sido capaces de acceder y procesar grandes cantidades de comunicaciones tanto entre personas inocentes como de sospechosos.

Esta operación, denominada Tempora, incluye grabaciones de llamadas de teléfono, contenidos de mensajes electrónicos, publicaciones en Facebook y el historial en internet. El medio británico explica que habría estado en funcionamiento unos 18 meses.

ACCESO A LOS CABLES DE FIBRA ÓPTICA

La agencia británica tiene capacidad para acceder a los cables de fibra óptica por los que circula gran parte del tráfico mundial de telecomunicaciones, según las revelaciones de Snowden, y puede almacenar gran cantidad de datos para su análisis durante al menos 30 días.

La existencia de este programa se encuentra dentro de los documentos facilitados al periódico por parte de Snowden, que ha desvelado el espionaje por parte de Estados Unidos a través de Google y Apple, entre otros grandes gigantes tecnológicos.

Snowden ha declarado a The Guardian que no es solo un problema de Estados Unidos, sino que afecta también al Reino Unido. Ha aseverado que el servicio británico ha sido "peor" incluso que el americano en este caso de espionaje.

No obstante, el diario dice que una fuente del servicio de inteligencia han defendido que se recogieron datos de manera legal y que han servido para conseguir revelaciones significativas para detectar y prevenir actos criminales.

La pasada semana, The Guardian publicó que el GCHQ llevó a cabo un "espionaje sistemático" con el que se interceptaron los teléfonos y los ordenadores de políticos y funcionarios extranjeros que participaron en las reuniones del G-20 en 2009.