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Conversos en España ante el ramadán: "Es duro, pero lo fundamental es estar convencido"

12/07/2013 12:17 CEST | Actualizado 12/07/2013 13:37 CEST
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Verónica responde al teléfono mientras prepara su primer guiso de cuscús al estilo tradicional: "Es para la cena, espero que me salga rico", comenta muy animada. Esta cántabra de 33 años organiza su día conforme al ramadán: este es el tercer año que celebra el tradicional ayuno musulmán.

Se desconoce la cifra exacta de conversos al islam que hay en España en la actualidad. Al contrario que la iglesia católica, en este credo no hay registros. "El creyente se convierte en el momento en que jura que no hay más dios que Dios y su profeta es Mahoma", explica a El Huffpost Francisco Jiménez, presidente de la Comunidad Islámica Ihsan de las Islas Baleares y musulmán desde hace 27 años.

Francisco, igual que Verónica, forman parte de las 1.670.000 personas que la Unión de Comunidadades Islámicas de España (UCIDE) estima que rinden culto a Alá en nuestro país. Además, por su origen también entran dentro de los aproximadamente 500.000 musulmanes que son naturales de España, entre los que se cuentan tanto los conversos como los nacidos en familias de tradición islámica.

El pasado miércoles comenzó el mes de ramadán, un periodo conocido para los no creyentes como el ayuno diurno de los musulmanes. Pero el ramadán es mucho más. En estos días no pueden, entre otras cosas, ni comer, ni beber, ni mantener relaciones sexuales desde que sale el sol hasta el anochecer.

"SE SUELE CELEBRAR EN COMPAÑÍA"

Verónica recuerda su primera vez con humor. "No sabía que el ramadán se suele celebrar en compañía, es como la Navidad pero durante todo un mes", explica. Las primeras cenas -que se conocen como iftar- las hizo sola, en su casa, hasta que una de sus amigas le explicó que eso no debía suceder y le invitó a compartir su cena. Este año Verónica tiene su propia familia con la que celebrar estos días de reflexión.

En España, donde la religión mayoritaria es la católica, se ve el ramadán más como una mera penitencia para el creyente que como una fiesta. Natalia Andújar (40) pronunció la shahada -declaración de fe- en 1998 y sus primeros ayunos los vivió en Senegal. "Allí se vive muy diferente, todo es una fiesta, cada día cuando se rompe el ayuno es un momento muy especial", explica la directora del centro de formación Educaislam.

Estas dos españolas alcanzaron su fe de forma distinta. Verónica descubrió el islam hace años, cuando trabajó como periodista en Ceuta. Pocos años después, en Madrid, conoció al que hoy es su marido, también musulmán. Pero asegura que no fue hasta que se marchó a Barcelona cuando comenzó a sentir la fe. "Tenía la idea preconcebida de que era una religión que sometía a la mujer", explica la cántabra, que fue cambiando al conocer creyentes con un patrón similar al suyo -mujer, española y con estudios-.

El caso de Natalia es distinto, y vive su religiosidad de una forma diferente, ni siquiera ha cambiado su forma de vestir. "Lo que somos como musulmanes confirma lo que cada uno llevamos dentro", según ella, su manera de entender la religión es muy heterodoxa, pero cree firmemente en el islam y eso mismo hizo que se convirtiera.

Diversos informes destacan que dos de cada tres nuevos conversos son mujeres, algo que corroboran estas dos españolas conversas y dato que destaca el estudio Una minoría dentro de una minoría: Un informe sobre conversos al islam en el Reino Unido publicado en 2010.

RAMADÁN "POR PROBAR"

El primer intento de la cántabra de hacer el ramadán tuvo lugar en 2010. Fueron cinco días de ayuno "por probar". Al año siguiente se lo tomó en serio y desde entonces ha dado todos los pasos para reafirmar su fe.

El calendario musulmán se rige con los ciclos lunares, por lo que cada año el ramadán cambia de fecha -como la Semana Santa-. "Está bien porque así alterna de estación tanto en el norte como en el sur del planeta", enfatiza Natalia.

Este año el ayuno en España vuelve a coincidir con el verano y los periodos sin ingerir agua o alimentos son muy largos, en torno a las 17 horas. "Hay días más fáciles que otros, no es lo mismo el fin de semana que si tienes que ir a trabajar", comenta. "Es duro, pero lo fundamental es estar convencido de lo que se hace", añade Verónica.

SIN MANUAL DE USO

Cada fiel lleva el ayuno como puede. Hay quien prefiere dormir más tiempo, otros prefieren madrugar y comer antes de que se haga de día -en esta época poco antes de las 5 de la madrugada-, pero no hay una norma.

"No hay guías que te ayuden, todo se aprende de los que te rodean", comenta Verónica, que insiste que le encanta la sensación de comunidad que hay en el islam. Ella asegura que todo lo ha ido aprendiendo gracias a sus amigas de Barcelona, un grupo de mujeres islámicas con las que ha compartido sus primeros años como musulmana.

En su tercer ramadán van quedando atrás los días de las dudas, los primeros ayunos o su primera aparición en el trabajo con hijab. Tampoco fue fácil anunciar a su familia que se casaba con un musulmán. Sin embargo Verónica reconoce que es muy feliz. Asegura que entiende las dudas que puede generar su transformación en su entorno, pero también reconoce que el rechazo que esperaba no ha sido tal.

Los tres lustros que Natalia lleva celebrando este ayuno le impiden recordar todos los detalles de sus primeras veces, pero hay algo que cada vez tiene más claro con el paso de los años: "El islam es también sentido común". Ramadán, costumbres, cultura... todo es interpretable. Pero ella siente que sólo tiene que rendir cuentas ante Dios.

Así recoge el Corán en qué consiste el ramadán:

“Sufre la sed y el hambre, siente y vive aquí y ahora, para dar a tu mente la severidad y

sequía y hambruna aguda que dará orden al Día del Juicio.

‰

  • Da limosna a los pobres.
  • Trata a tus padres y ancianos con respeto.
  • ‰ Sé amable y amoroso con los niños y jovenes.
  • ‰ Cuída y protege a tus familiares.
  • ‰ Cuída tu lengua de eso que no debió ni ser dicho al oído.
  • ‰ Cierra los ojos ante aquello que es indecente y que debes vigilar.
  • ‰ Vuélvete sordo ante las difamaciones para ser todo oídos.
  • ‰ Sé compasivo, amable, suave y benévolo hacia los huérfanos así, despues de ti,

    tus hijos, si es necesario, puedan recibir el mísmo trato de otras personas.

  • Busca el arrepentimiento ante Dios y su cercanía.”

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