POLÍTICA

Un año de vallas y blindaje policial en el Congreso

13/07/2013 18:12 CEST | Actualizado 13/07/2013 18:12 CEST
Gtresonline

El Congreso de los Diputados cumple este sábado un año rodeado de vallas y blindado por policías antidisturbios que custodian día y noche sus accesos, después de que el 13 de julio de 2012 cientos de manifestantes se concentraran ante sus puertas en protesta por los recortes aprobados en esas fechas por el Gobierno.

Aquella noche, efectivos de la policía establecieron un fuerte cordón de seguridad para impedir que los manifestantes llegaran a la sede del poder legislativo gritando lemas como "No hay pan para tanto chorizo" o "esta democracia es una falacia".

Un dispositivo de seguridad que todavía hoy permanece, aunque mucho más relajado, pero que la Policía refuerza de forma ostensible cada vez que se prevén manifestaciones o protestas cerca del Congreso.

Desde entonces, agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) montan guardia en las calles de acceso a la Carrera de San Jerónimo y varias furgonetas de esta misma unidad permanecen aparcadas las 24 horas en la plaza de las Cortes y en la esquina de la calle Cedaceros. Durante meses, cientos de vallas antidisturbios también han estado apiladas en las inmediaciones por si era necesario cercar de urgencia la sede de la Cámara baja.

Un despliegue policial que en estos doce meses ha hecho frente con polémica por el uso de la fuerza a varias convocatorias para "rodear" e incluso "tomar" el Congreso, sin que los manifestantes hayan podido acceder siquiera a la Carrera de San Jerónimo.

CARGAS POLICIALES Y DETENIDOS

La coordinadora 25S, muy activa en las redes sociales, ha llamado en varias ocasiones a rodear la Cámara para forzar la dimisión del Gobierno y el inicio de un nuevo proceso constituyente. Protestas que en la mayoría de las ocasiones han acabado con cargas policiales y detenidos.

La última vez que el Congreso se ha visto "rodeado" de manifestantes fue el pasado 25 de abril, cuando la plataforma "En Pie", convocó una protesta para asediar la Cámara de forma indefinida.

Aquel día, cerca de dos mil personas se concentraron en sus inmediaciones, en una jornada que acabó con quince detenidos y enfrentamientos en la Gran Vía, la plaza de Atocha y Cibeles, protagonizados por pequeños grupos de manifestantes violentos.

Eso ocurría en la calle porque en el interior del Congreso la calma era absoluta, ya que esa tarde no hubo ningún de tipo actividad parlamentaria oficial.

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