POLÍTICA

Adif culpa al maquinista: tenía que haber empezado a frenar "cuatro kilómetros antes"

26/07/2013 19:04 CEST | Actualizado 26/07/2013 20:42 CEST
REUTERS

Francisco José Garzón, el maquinista del tren Alvia que descarriló el miércoles, se ha convertido en pieza clave de la investigación de este trágico accidente. Hasta el momento, el exceso de velocidad se perfila como la principal causa de este suceso, en el que fallecieron al menos 78 personas, y ello dirige todas las miradas hacia el conductor.

Aunque ninguna autoridad lo ha señalado directamente, el presidente del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), Gonzalo Ferre, ha asegurado que el maquinista del tren tenía que haber empezado a frenar cuatro kilómetros antes de llegar a la zona donde se produjo el accidente.

El conductor se ha negado a declarar esta tarde ante la Policía y no ha querido contestar al interrogatorio en el Hospital Clínico de Santiago en el que permanece ingresado debido a que también resultó herido en el accidente.

Fuentes policiales han afirmado a Efe que ya se preveía que esta iba a ser la actitud que adoptara el conductor a la hora de ser interrogado por los agentes.

Garzón permanece custodiado por efectivos de seguridad en este centro sanitario, donde fue detenido el jueves por "imprudencia", según ha explicado el jefe superior de la Policía de Galicia, Jaime Iglesias.

Fuentes de la investigación confirmaron que el maquinista reconoció al delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, que en el momento del accidente el tren iba a 190 kilómetros por hora pese a que la velocidad máxima era de 80 kilómetros por hora.

El conductor está "imputado por un hecho delictivo vinculado a la autoría del siniestro".

ADIF APUNTA AL CONDUCTOR

En una entrevista con Efe, el presidente de Adif ha apuntado que "cuatro kilómetros antes del lugar donde se produce el accidente (el maquinista) ya tiene la notificación de que tiene que empezar a reducir la velocidad, porque a la salida del túnel tiene que ir a 80 (kilómetros) por hora".

Ferre ha defendido que funcionaron todos los sistemas de seguridad y que, en cualquier caso, el maquinista tenía una hoja de ruta con todas las indicaciones porque "esa es la función del maquinista dentro del tren", es decir, "controlar la velocidad", porque "si no, sería un pasajero".

"Lo lógico y lo normal es que el conductor jamás vaya a una velocidad por encima de la permitida", ha apuntado, para añadir que Adif no ha detectado nunca problemas en ese sentido, porque "hay controles estrictos de velocidad y si se pasa se le retira la licencia".

Ferre ha defendido que no se trataba de una curva peligrosa, ya que "los trazados se realizan en virtud de la geografía que atraviesan", es decir, que están adaptados a ella.

También ha descartado que se trate de un "punto negro" de la red, porque "un trazado con velocidad de 80 (kilómetros hora) no es más peligroso que un trazado con una velocidad (limitada) a 200 (kilómetros hora) o un trazado con una velocidad a 300 (kilómetros hora)".

"Sencillamente, es peligroso es circular a velocidades superiores a aquellas que están a signadas a cada trazado", ha insistido, "respetando la velocidad no existe ningún trazado que sea peligroso".

MAQUINISTAS: EL TRAMO REQUIERE UN CAMBIO "BRUSCO"

Compañeros del maquinista han asegurado que el tramo en el que se produjo el accidente requiere un cambio "brusco" de velocidad, de 200 a 80 kilómetros por hora, sin que haya ningún sistema que obligue ni alerte del mismo.

"De 200 a 80 son 120 kilómetros de diferencia, creo que es un descenso muy brusco para que no esté señalizado de alguna forma que te obligue a bajar la velocidad", ha explicado Manuel Mata, un maquinista que realiza la misma ruta que del convoy siniestrado.

El tren viene circulando por un tramo de 200 de kilómetros por hora con el "moderno" sistema ERTMS, que controla la circulación -condiciones de la vía, del tren, circulación y velocidad-, capaz de conducir y frenar automáticamente; y pasa a hacerlo por otro de 80 km/h controlado por ASFA, un sistema para vías convencionales que sólo señaliza, ha explicado.

Si la señal está en verde -vía libre-, como en el caso del tren siniestrado, "no tienes que actuar", ha explicado Mata, y aunque el convoy circule con exceso de velocidad el sistema no ejecutará la parada de emergencia si no se superan los 200 km/h.

"DESCARRILÉ, QUÉ VOY A HACER"

"Descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer". Estas fueron las contundentes palabras del maquinista del tren en una conversación telefónica tras la tragedia.

Los dos conductores salieron ilesos del siniestro y participaron en las tareas de rescate y ayuda en todo aquello que consideraron necesario.

Por las palabras de este conductor, quedó entonces descartado un atentado, una hipótesis que ya había rechazado el propio Ministerio del Interior.

Según se refleja en las conversaciones que mantuvo por radio el maquinista con la estación tras el accidente, Garzón dijo que se quería "morir" por lo que acababa de pasar. "La he jodido", aseveró.

60 VECES POR EL MISMO PUNTO

Según ha afirmado este viernes, el presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar, el conductor había pasado 60 veces por el punto donde se produjo el accidente y debía tener un conocimiento "exhaustivo" de la línea.

A su juicio, "una curva que tiene un trazado de 80 kilómetros por hora (...) son cosas que conoce perfectamente un maquinista".

"NO ERA DE LOS QUE CORRIERA"

Los compañeros de Francisco José Garzón solían comentar en broma cuando sabían del retraso de un tren: "ahí viene Garzón".

El secretario de organización del sector ferroviario de UGT en Galicia, Ángel Rodríguez, ha señalado a Efe que conoce a Garzón desde que ingresó en Renfe en 1982, y ha aludido a este comentario para significar que "no era de los que corriera" sino que se destacaba por ser "muy sensato".

Estas palabras llegan después de portadas, como la de ABC, en las que podía leer que el maquinista alardeaba de gusto por la velocidad en un comentario en Facebook.

"No es muy sentido, quizá hasta demasiado tranquilo", ha añadido Rodríguez, a quien le "cuesta creer que cometiera una imprudencia" por su carácter y porque "tiene experiencia como el que más", habida cuenta de que trabajaba en la línea donde se produjo el accidente desde que comenzó a operar hace año y medio.

Asimismo, ha recalcado que su expediente es "intachable", por cuanto nunca antes había tenido ningún accidente ni había sido sancionado. "Es un hombre ejemplar", ha rematado.

La plataforma 'Con los maquinistas' ha recogido ya más de 22.000 firmas en apoyo al maquinista y para reclamar "que no sea condenado sin pruebas" y "antes de que la investigación determine las causas del siniestro".

Todas las miradas se posan ahora sobre Garzón. Es la clave del accidente.

El accidente de Santiago

Twitter con las víctimas de Santiago

NOTICIA PATROCINADA