El portavoz de Alternativa Galega de Esquerda (AGE), Xosé Manuel Beiras, ha culpabilizado a los distintos ejecutivos centrales de la "tragedia" del tren en Santiago, en la que fallecieron al menos 79 personas. Sus políticas de recortes y las "mentiras" sobre la alta velocidad están, a su juicio, tras el siniestro. "Los muertos son suyos", les ha responsabilizado.

Visiblemente "exasperado", como él mismo ha calificado su actitud, ha sentenciado que "los muertos son suyos" dados "los fallos y la carencia o la no dotación de mecanismos de seguridad previstos en el proyecto que luego no fueron realizados". "Y las mentiras", ha apostillado, en alusión al argumento de que la línea donde ocurrió el accidente no era de alta velocidad y, por lo tanto, no estaba dotado con las mismas medidas.

"La revista oficial de Adif, cuando se inauguró el tramo Ourense-Santiago, hizo un reportaje hablando del tren de alta velocidad. Pero ahora resulta que no lo es", ha rebatido el veterano nacionalista, para quien "ese mentir a los ciudadanos es una de las raíces de la tragedia".

A juicio de Beiras, el nuevo techo de gasto también conllevará recortes en los servicios públicos y un "empeoramiento" de las condiciones laborales y salariales de los funcionarios. "Porque hay que pagar a la banca", ha reprobado, al tiempo que ha puesto en valor que los empleados públicos fueron, en el accidente del Alvia, "los que acudieron a resolver los problemas que no resuelve el poder político". "¡Es indecente!", ha bramado.

"ESPECTÁCULO PORNOGRÁFICO"

También el funeral oficial por las víctimas celebrado en la Catedral de Santiago ha provocado las críticas de Beiras: "¿Qué rayos tiene que hacer la Iglesia católica en un Estado aconfesional?", se ha quejado, al tiempo que ha afeado la comparecencia en la Cámara este jueves del vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, para "darse autobombo".

"Nosotros no tenemos elementos de juicio para saber si lo hicieron bien o mal, y hay opiniones para todos los gustos", ha argumentado, antes de arremeter contra "el espectáculo pornográfico de indecencia institucional" que está viviendo el Parlamento gallego. "En mi vida parlamentaria y política, raras veces me encontré en una situación análoga. Al menos, después del franquismo", ha sentenciado.